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Nació muerto y medía 15 centímetros, pero los doctores lo revivieron y no creerás cómo luce hoy…


Cada vez vemos más casos de chicas adolescentes que se convierten en madres, que aunque sientan que su hijo ha sido una bendición, eso no significa que con el hecho de amarlo todo estará bien, pues una criatura necesita muchos cuidados además de una familia que lo proteja. 

El problema es que mientras más joven es la madre, existen mayores riesgos para el bebé, puede nacer con alguna enfermedad mental o con malformaciones físicas, como el caso de esta bebita, cuya madre cursaba apenas la secundaria.

El nombre de la joven madre es Skye Rance y tenía 17 años cuando quedó de encargo, el problema comenzó casi desde el principio de su gestación, pues el médico le advirtió que tenía amenaza de aborto. 


Ella se cuidaba mucho pero su novio al enterarse de que sería padre, le propinó una golpiza terrible a la chica, los doctores le dijeron que el riesgo de aborto había aumentado demasiado, así que lo mejor sería provocarle el parto, pero ella se negó, pues no perdía la esperanza de convertirse en madre.


Pero a las 24 semanas, Skye sintió un dolor insoportable en el estómago, su fuente se rompió y pensó que perdería a su bebé. Su madre la llevó a emergencias y al ver el estado de salud de la chica las enfermeras la trataron inmediatamente, pero apenas llegó al elevador y no pudo aguantar más, las enfermeras quedaron sorprendidas ¡Estaba dando a luz en el ascensor del hospital! 


Las enfermeras asistieron a la joven, pero al sacar a la criatura de su vientre no presentaba señales de vida, no se movía y no parecía que respirara tampoco, pues su bebé apenas medía 15 centímetros, no se había formado bien. Aun así, los doctores hicieron todo lo posible por revivir a la pequeña y tras varios intentos, escucharon un débil llanto.

Inmediatamente las enfermeras llevaron a la pequeñita a la incubadora para darle el tratamiento necesario. 


El problema era que la niña tenía una rara condición en el corazón que no se había terminado de formar, tenía un agujero que no permitía que la sangre circulara correctamente, y sus ojos eran muy sensibles, podía quedarse ciega; los doctores tuvieron que someterla a cirugía para corregir esto, de lo contrario la pequeña moriría. 

La pequeña a quien llamaron Tansy, recibió en total 30 transfusiones de sangre y una operación en las córneas. Pero valió la pena, porque después de 13 horas de estar en el quirófano, la pequeña se encontraba estable, y al cabo de unas semanas, pudo ir a casa con su madre. 


Ahora Skye no deja de tomarse selfies con su pequeña Tansy y no puede estar más feliz, pues cuando ve los ojos azules de su bebé, se da cuenta que la vida le ha regalado algo precioso que debe cuidar.

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