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Pensaron que sería una foto normal, pero terminaron grabando su propia muerte…


Todos amamos las selfies, tu foto de perfil de Facebook seguramente es una que surgió después de mil intentos fallidos ¿Verdad?

Vemos selfies en todos lados, y muchas veces lo primero que hacemos antes de llegar a un lugar es tomar una para recordar el momento y compartirlo con todo el mundo. 

Algo así buscaba hacer Michal Mackowiak, quien tras intentar tomarse una selfie perfecta de un hermoso lugar al lado de su esposa sufrió algo terrible.


Mientras estaba de vacaciones en Portugal con su familia, Michal no paraba de admirar la bella naturaleza de Cabo de Roca, un acantilado fantástico que da una vista impresionante al océano… 


Fue entonces cuando Michal le propuso a su esposa Hania que se tomaran una selfie para conmemorar aquella visita, pero él quería que fuera una fotografía perfecta, como ninguna otra, así que decidieron saltar la barda del acantilado y hacerse una selfie en la orilla del precipicio… 

Al llegar a la orilla dieron la espalda al mar, para poder capturar la belleza de aquel lugar, sus hijos observaban mientras sus padres posaban felices para tomar la mejor fotografía del viaje.

De pronto ante la mirada horrorizada de sus hijos, Michal y Hania perdieron el equilibrio mientras hacían una extraña pose, dieron un paso en falso y cayeron al precipicio desde 140 metros de altura; los niños desesperados sin saber qué hacer comenzaron a llorar, pues aunque eran pequeños de 5 y 6 años de edad, sabían que sus padres no podrían sobrevivir a la caída.


Los turistas del lugar se dieron cuenta de que los niños estaban solos y pedían ayuda, así que algunos de ellos llamaron a emergencias, pero todo fue inútil, pues no pudieron encontrar los cuerpos, fue hasta el día siguiente que aparecieron en la costa, pero tras el análisis de la autopsia, se dieron cuenta que lograron sobrevivir a la caída, pero el mar estaba tan agitado que murieron ahogados.


Michal se consideraba como un visionario de la fotografía, pues siempre buscaba plasmar los mejores detalles, pues como él mismo decía, quería sorprender a todos con los mejores ángulos, cosas que no cualquiera haría, pero esta extraña manera de pensar lo hizo grabar su propia muerte 


Sophie y Leo, hijos de la pareja quedaron huérfanos y ahora viven con sus abuelos en Polonia, es triste ver cómo terminó todo para esta familia, pues aun eran muy jóvenes, tenían solamente 32 años de edad.
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