Su hija de 2 años cayó al drenaje, entonces para salvarla su papá hizo algo que nadie podía creer


A la mayoría de nosotros nos encanta ver llover, es bonito como todo se moja poco a poco, se siente helado, pero está bien porque puedes compartir momentos en familia, de esos que nunca se olvidan, chocolate caliente, películas y muchos abrazos bajo las cobijas. Tal cual se han sentido últimamente las familias jaliscienses, pues parece que la naturaleza se ha ensañado con la capital sin darles un descanso. 


José y Claudia son un matrimonio tapatío, llevan tan sólo 3 años de casados y tienen una hermosa nena de 2, Margarita, la luz de sus ojos. Ambos padres trabajan a diario con tal de sacar adelante a su pequeña, Claudia es costurera en un local cerca de casa, mientras que José se dedica a la carpintería. 

Todas las mañanas, muy temprano Claudia prepara comida para ambos, no le gusta que su esposo se salte comidas, Margarita no necesita alarma a las 5 am ya está despierta y corriendo de un lado a otro como si fueran las 2 de la tarde, su madre la prepara para ir a la guardería, en cuestión de media hora la familia está lista para partir. 


Esa mañana la brisa se sentía pero no le tomaron importancia, pues no es una novedad que en Guadalajara llueva, el primero en bajarse del transporte público es José y más adelante Claudia deja a Margarita, le da un fuerte abrazo y con un beso en la frente le dice: ¨Te amo bebé¨, como si entendiera la pequeña sonríe y regresa el beso a mamá.


En el camino se sentía el viento golpeando la cara , las gotas de lluvia pegaban más fuerte, nadie estaba preocupado, pero después de unas cuantas horas lloviendo las cosas cambiaron, parecía que esta vez no era una simple tormenta, pronto en las noticias daban indicaciones para que de preferencia no salieran de sus casas, pues las cosas se estaban poniendo feas, tráfico por todos lados y canales tapados. 


José llamó a Claudia para decirle que no se preocupara, él iría por ella para pasar por su hija, tardó una hora más de lo habitual, era de esperarse con todo el caos en la ciudad, avisaron a la guardería y les dieron oportunidad. Por fin llegaron, estaban empapados pero felices de tener a su bebé en brazos, la abrigaron lo suficiente y con una bolsa negra la cubrían del agua, el transporte no pasaba, esperaron durante 40 minutos bajo una parada, pero nada, decidieron avanzar pero el agua no les permitía caminar rápido, inesperadamente una corriente más fuerte venía y los arrastró levemente, por fin un autobús se acercó, afortunadamente durante el camino la lluvia bajo, todo se veía bien llegando a casa, pero un descuido cambió las cosas. 

Mientras se bajaban pudieron ver que el drenaje estaba desecho, fue cuestión de unos segundos, Margarita caminó y accidentalmente cayó, el corazón de estos padres parecía salirse, la corriente jaló a la pequeña como si fuera una hoja de papel, , de un momento a otro la niña desapareció y sin pensarlo José se tiró al drenaje, esos minutos para Claudia se volvieron una eternidad, su esposo y su hija estaban muriendo pero ella no podía hacer nada. 

José se metió lo suficiente, el amor por su hija era lo que lo movía, cuando pensaron que todo estaba perdido José de un impulso salió con la niña y su madre la tomó fuertemente, los paramédicos llegaron a tiempo y pudieron asistir a Margarita, quien después de unos minutos volvió en sí. 


Desafortunadamente mientras Claudia sostenía la mano de su bebé, le llamaron para decirle que su esposo no había sido localizado y lo más probable es que había sido arrastrado al otro extremo del canal, con muy pocas posibilidades de sobrevivir. Al siguiente día,  encontraron el cuerpo de José, Claudia estaba destrozada pero se sentía orgullosa de haber compartido su vida con un héroe, ese buen hombre no lo pensó para arriesgar su vida y salvar a su hija, que es la razón más importante por la que cuando Margarita crezca le dirá que tuvo al mejor padre del mundo. Si hubiera más padres como José, el mundo realmente sería muy distinto ¿no crees?
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