6 consejos para que tus hijos aprendan a ser responsables. No volverás a castigarlos


Como padres, a veces nos parece sumamente difícil lidiar con la mala conducta o los berrinches de nuestros hijos, ya que en ocasiones, algunos adultos llegan a pensar que el poner límites a los niños puede llegar a crearles traumas, lo cual es completamente falso. Un niño que logra aprender desde pequeño, lo que significa tener responsabilidades acorde a su desarrollo, tendrá una mayor estabilidad emocional y mostrará mayor madurez con el paso del tiempo; no pienses que el enseñarles a tus hijos como funciona la dinámica familiar les creará conflictos, al contrario, pues aprenderán a integrarse con los demás miembros, lo cual llevará al niño a crecer estableciendo relaciones interpersonales saludables y por lo tanto tendrá una infancia feliz. 

Aunque el amor es incondicional para los hijos, debemos encontrar un equilibrio y aprender a parar las conductas que no querramos que apliquen en su vida diaria, pues cuando éstas no son corregidas a tiempo, pueden volverse un mal hábito que les afectará durante toda su juventud, y sobre todo en sus relaciones afectivas.

Hay que tener presente también que para que los hijos sean responsables, no deben únicamente obedecer a los padres ciegamente y sin reclamar, sino que deben crear conciencia de que deben apoyar en el hogar desde pequeños y que tomen el gusto por ayudar con refuerzos positivos. 


Para estimular el buen crecimiento y tener hijos responsables y felices, es necesario atender los siguientes aspectos durante su desarrollo: 

Orientarlos desde el primer día

Es muy importante comenzar a implementar rutinas de sueño para los bebés desde que han llegado al mundo ¡Claro! que los recién nacidos no suelen seguir mucho las reglas, ya que apenas van aprendiendo sus nuevas necesidades fuera del vientre de la madre, pero es importante que nosotros seamos muy constantes con los primeros cuidados del bebé, para crear un apego saludable tanto con la madre como con el padre. Es importante hablarles y tratar de arrullarlos, calmarlos y en medida de lo posible, acostarlos siempre en los mismos horarios. Respeta sus horarios de comida y procura responder rápidamente a sus llamados con una voz suave y calmada, para que aprenda a reconocer esa sensación de paz que viene con la voz de la madre o el padre. 

Poner límites con amor

Hay que aprender a frenar de manera asertiva, en tiempo y forma las conductas reprobables de los pequeños; debemos hacerles ver en la dinámica familiar establecida, no caben los berrinches, por lo que es necesario fijar las reglas y normas entre ambos padres, para que las hagan cumplir de igual manera, lo cual le dará al niño una guía de comportamiento en el hogar y fuera de éste. Hay que ser muy precisos en las indicaciones con los pequeños e ir programando nuevos límites o reglas de acuerdo a su edad. 

Establece una buena comunicación con tus pequeños

Los niños merecen ser escuchados, porque a medida de sus posibilidades ellos son capaces de expresar sus inquietudes e inconformidades hacia sus padres, por ello es importante tomarlos en cuenta en algunos asuntos familiares, pero siempre en un ambiente de respeto y con la mente abierta; es mejor implementar el diálogo, llegar a acuerdos y negociar con los pequeños en lugar de castigarlos a diestra y siniestra. Recuerda que siendo flexibles, es más probable moldear la conducta de los niños en lugar de convertirnos en tiranos que imponen de manera absoluta las reglas, pues eso puede resultar contraproducente. 

No es lo mismo castigo que consecuencias

Trata de mostrarle a tu hijo que toda acción, ya sea mala o buena siempre tiene una consecuencia, así que en vez de recurrir a un “castigo” explícale a tu hijo que la consecuencia de una desobediencia será no salir de paseo, o no jugar en el patio por hoy. Para ello hay que tener claro qué es lo que hizo el pequeño o el joven para determinar cuál será la acción pertinente y que aprenda su lección. Recuerda que no es bueno clavarse únicamente en los errores de los hijos, es importante también reforzar sus aciertos y aplaudir su iniciativa en diversos asuntos, con eso desarrollamos su confianza y les damos estímulos positivos. 

Enséñalo a ser responsable de acuerdo a su edad

Si quieres que tus hijos aprendan el valor de la convivencia y del trabajo en equipo, es bueno poner responsabilidades sobre sus hombros desde temprana edad; no se deben confundir padres primerizos, ya que muchos piensan que el darle tareas al niño le impide disfrutar de su infancia, lo cual es completamente falso, ya que eso les enseña el significado del esfuerzo y cuando lleguen a la adolescencia, serán capaces de trazar su propio criterio. 

Hay que respetar las edades de los niños para asignarles tareas, pero lo primero de lo que pueden hacerse cargo es de sus propias cosas: sus juguetes, ordenar su habitación, ayudar a poner la mesa o sacar la basura, cuando son más grandes, hasta hacerse cargo de su propia mascota. 

Se firme 

Lo más importante de todo, es ser constantes con la educación de los hijos, porque un pequeño tropiezo nos puede costar la credibilidad e incluso nuestra autoridad delante de los niños; otro aspecto importante es cumplir al aplicar los correctivos, no dejar al azar esta intervención ante la mala conducta, sino encargarnos de que el niño realmente haya aprendido la lección y que el berrinche, el llanto excesivo o la envidia no se conviertan en hábitos.

Aún estás a tiempo de corregir las complicadas actitudes de tus hijos, recuerda que un poco de amor y paciencia, siempre será bien recibido por los pequeños y te ayudará a que su desarrollo sea óptimo y feliz ¡Que lo pasen bien! 

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