7 actitudes que están destruyendo a tu familia. Haz de tu hogar una bendición y no un tormento


“Candil de la calle, oscuridad de su casa” 

Es muy común escuchar esta frase, la cual se refiere a todas esas personas que suelen ser agradables, pacientes y que tienen todas las virtudes imaginables cuando se encuentran fuera de su hogar, pero que al llegar a casa descargan todas sus frustraciones y desquitan todo lo que salió mal durante su día con las personas a quienes debería proteger más: su familia. 


Muchas veces no podemos notar que estas actitudes son auto-destructivas, pues cuando la negatividad se convierte en un hábito, se vuelve algo “normal” para nosotros y se puede llegar a pensar que tenemos la razón en nuestro actuar; lo preocupante es que ese pensamiento puede llegar a destruir a la familia, pues aunque muchas veces los hijos y la pareja son capaces de perdonar nuestros errores, cuando la conducta se vuelve repetitiva y no se toman medidas para cambiar y mejorar, el amor puede desgastarse, así como la confianza.  


Pon atención a estas 7 actitudes que pueden dañar de manera irremediable a tu familia, no permitas que el orgullo y la falta de humildad acabe con el amor de tu pareja y tus hijos: 

1. Menospreciar a los miembros de la familia

Las palabras hirientes, las burlas y las humillaciones hacia las opiniones, ideas y sueños de quienes te han demostrado su amor es algo que daña la autoestima de quienes te rodean. También los gestos, las miradas y los reclamos constantes son demostraciones de desprecio y desinterés hacia lo que los demás buscan compartir contigo. No alejes a tu familia, mide tus palabras y si has tenido un mal día, no descargues tus frustraciones hacia ellos, tómate unos minutos para reflexionar y entra con una actitud positiva a tu hogar. 

2. No dejarse ayudar por los demás

El orgullo mal entendido es una barrera que no permite que los demás se sientan parte de tu vida; mucha gente confunde el “ser fuerte” con ser insensible y rechazar a su familia; recuerda que la comunicación es muy importante para hacerle saber a tus seres queridos que necesitas un momento a solas, pero que todo estará bien, agradeciendo siempre el interés que tienen por tus preocupaciones y sentimientos; muchas veces no es lo que dices lo que ofende, sino la manera en la que lo expresas; tómalo en cuenta siempre. 

3. Manipular a través del chantaje emocional

Todas las personas somos libres de decidir que hacer y qué no hacer, incluso los más pequeños. Debemos aprender a respetar esa libertad y no tratar de manipular a los demás miembros de la familia para obtener un beneficio o conseguir que los demás hagan lo que tú quieres. Lo más sano para la convivencia familiar es negociar, hablar y llegar a acuerdos para que todos se beneficien con las decisiones. Recurrir a frases como “Si no haces eso entonces no me quieres lo suficiente” “¿Tú quieres que me muera o qué?” o cualquier reacción exagerada que pueda herir los sentimientos de los demás, es una práctica muy injusta que se debe evitar para vivir en armonía.  

4. Dejarse llevar por la ira

La ira, los ataques de enojo repentinos y los gritos generan violencia y ésta a su vez provoca miedo en los hijos y la pareja, por lo que es una actitud que se debe frenar inmediatamente; los ataques verbales y las humillaciones psicológicas son prácticas violentas que rompen los lazos familiares y destruyen a tus seres queridos. 


5. La traición y deslealtad

La infidelidad es una traición que puede ser perdonada, sin embargo, no todas las personas que sufren a causa de ella logran recuperar la confianza por completo; si te ha pasado o estás a punto de cometer esta deslealtad hacia tu pareja piensalo dos veces, piensa en tus hijos, en la persona que te ha dado su apoyo incondicional y en las cosas buenas que destruirás si actúas de esa manera. 

6. Criticar las fallas pero no reconocer los aciertos

Es muy fácil criticar y ver lo malo que hacen los otros, pero también hay que tener la humildad de admirar y reconocer las cosas buenas de las personas que nos rodean, sobre todo de los hijos y de nuestro compañero o compañera, es difícil estar en una relación y en un ambiente que solamente ofrece reclamos, negatividad y pesimismo. 

7. No expresar amor hacia la familia

¿De qué sirven las palabras si no van acompañadas de acciones? Te daré una pista, de la misma manera en que sirve un carro sin motor… Las congruencia entre lo que se dice y se hace es clave para hacerle saber a nuestros seres queridos que nos preocupamos por ellos, que existe un interés en su bienestar; aunque no lo creas los besos, los abrazos y todas las demostraciones afectivas son mucho más fuertes para expresar nuestro amor que una simple palabra. Muchos padres creen que trabajando y dando dinero a su familia o a sus hijos es más que suficiente para demostrar sus sentimientos, pero a veces ellos valoran más el tiempo que les dedican que cualquier objeto o bien material.
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