Cómo ponerle límites a tus hijos ingratos. Todavía estás a tiempo…


Cuandos se trata de poner disciplina y marcar límites a los hijos, no todos los padres son constantes y eso muchas veces genera problemas en el entorno familiar, ya que los niños son tan inteligentes y perceptivos que saben reconocer cuando los padres tienen una conducta tibia e insegura, cosa que ellos aprovechan para hacer prácticamente todo lo que desean. Es necesario recordar que los hijos únicamente pueden llegar hasta donde los padres los dejen, así que hay que estar preparados y aprender a reconocer cuando las cosas se están saliendo de control. 


Es cierto que el amor puede cegar a algunos padres y suelen confundir el educar, amar y proteger con permitir malos comportamientos, pasar por alto groserías y berrinches o con dar todo lo que el niño pida, lo cual da como resultado un hijo malagradecido, cínico y con muy mal carácter. 



No permitas que tu hijo se convierta en una persona insufrible, las reglas de convivencia que se hacen respetar desde casa tienen el propósito de preparar a los niños ante las normas impuestas en la sociedad, un ejemplo de ello son los reglamentos escolares; finalmente quienes sufren el rechazo por parte de los demás son los niños malcriados que al salir de casa, se dan cuenta que nadie les tendrá consideraciones especiales por el simple hecho de querer hacer su voluntad ¿De verdad crees que les haces un bien a tus hijos cuando les das todo en las manos o concedes todos sus caprichos? 

Piénsalo muy bien y pon atención ya que si tu hijo ha tomado de repente actitudes negativas, habla de manera irrespetuosa a sus maestros, otros adultos o a ustedes que son sus padres, quiere decir que está convirtiéndose en pequeño tirano que exige y se siente con derecho a todo sólo por el hecho de existir, tampoco se trata de culparse como padres por los errores de crianza, considera que aún estás a tiempo de cambiar la conducta de tu hijo, para ello quiero dejarte aquí algunos consejos:   

1. Forma un frente común con tu pareja 

Los niños notan cuando existen desacuerdos entre los padres y aprenden a triangular para obtener lo que quieren, por ello se vuelven sumamente difíciles de controlar, ya que ellos saben que “lo que mamá prohíbe, papá lo permite” Si existe una adecuada comunicación entre la pareja y se ponen de acuerdo en las reglas que seguirán para educar a los hijos, será mucho más fácil se congruentes con los correctivos y privilegios hacia ellos. 

2. Deja que aprenda a resolver sus problemas

Muchas veces por aparente comodidad se les facilitan las cosas a los niños, sin embargo es importante dejarlos que sientan un poco de angustia ante los problemas de vez en cuando, si tan sólo los dejamos equivocarse un par de veces antes de darles la respuesta correcta, estaremos ayudándoles a formar su carácter y a ser ingeniosos, además a la larga se volverán mucho más asertivos. 

Los niños que reciben todo en la mano suelen convertirse en jóvenes conformistas, exigentes y altaneros.  

3. Se firme y constante con los correctivos

Cuando corrijas a tu hijo debes hacerlo de manera proporcional a la falta que ha cometido, siempre reaccionando de la misma manera ante cierta acción y no ceder ante sus berrinches para aplicar el castigo. No se necesita recurrir a la violencia o a los gritos para mostrar autoridad, simplemente es necesario ser constantes y no dejar pasar ninguna mala conducta, para que el niño aprenda que los comportamientos negativos no serán pasados por alto. Cuando no se corrige de manera constante, el niño puede interpretar eso como signo de debilidad o simplemente le parecerá que lo que está haciendo es correcto o no tiene tanta importancia, por lo que el mal comportamiento se volverá recurrente y cada vez con mayor intensidad. 



4. Ni muy rígido ni muy blando: Aprende a ser flexible

Es bueno aprender a negociar con el niño, y a diferencia de lo que muchos piensan, reducir un castigo por buen comportamiento o hacer excepciones en ocasiones especiales no vuelve a los hijos más rebeldes, sino todo lo contrario. El darle una segunda oportunidad a los niños, les hará ver que a pesar de sus faltas, las cosas pueden resolverse; la rigidez extrema puede propiciar una conducta más indomable bajo el razonamiento de “Si de todas maneras ya estoy castigado, haré lo que me dé la gana” Para evitar eso, es bueno aprender a manejar las situaciones de manera que el niño pueda salir favorecido si coopera y cambia su mala conducta. 

5. Enséñale que sus acciones siempre traerán consecuencias

Muchos padres lo ignoran, pero desde que el pequeño cumple un año es importante comenzar a marcarles límites, obviamente se le corregirá de acuerdo a su edad, sin embargo es importante que aprenda a reconocer las expresiones de seriedad de los padres, para así relacionar una conducta reprobable con la molestia e inconformidad de los padres. Hazle ver a tu hijo que no se tolerarán las malas acciones y que lo negativo atraerá consecuencias negativas como retirarles privilegios o castigar algunos juegos, pero tampoco olvides reforzar positivamente todo aquello que el niño haga bien o que represente un cambio positivo en su actuar. 

6. Aprende a corregir de acuerdo al carácter del niño

Parte de ser flexible como padre es aprender a conocer a nuestros pequeños para corregirlos, hablarles y educarlos de acuerdo a su sensibilidad y personalidad; no se le puede hablar igual a un niño hiperactivo que a otro que es tímido y muy tranquilo, por lo tanto los castigos no deben ser iguales, todo es en justa proporción.

Espero que estos consejos te sean de utilidad para poder lidiar con las malas conductas de tus hijos, así como para reforzar tu autoridad como padre. Nunca dejes que las cosas se salgan de control, recuerda que siempre es mejor poner reglas desde que son pequeños y no batallar con adolescentes rebeldes.

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