Este es el error más común de las parejas. Deja de cometerlo y se feliz

En mi experiencia personal, tanto en mi vida personal como profesional, me he encontrado con varias personas que sienten que sus problemas son originados por la actitud de quienes les rodean. Son personas que sienten que estarían mejor si su pareja, familiares, amigos, cambiaran y fueran como ellos. ¿Alguna vez te has desesperado por querer que alguien cambie y simplemente no ocurre? Vamos por partes, ese es el tema de esta nota y  déjame decirte que es uno muy interesante. 

Imagina esto, una pareja que está muy enamorada, sienten que cada uno es perfecto y todo es miel sobre hojuelas en la relación. Con el paso del tiempo empiezan a ver cosas que no les agradan y antes de la separación, aparecen actitudes donde se pide demostrar amor con el cambio o incluso la amenaza de “ si no cambias te dejo”. 

¿Te suena familiar el ejemplo? Esto de los cambios se puede dar en varios niveles, con los amigos, con la familia, los compañeros de trabajo, quien sea. La realidad es que querer cambiar a las personas es un cuento de nunca acabar y antes de insistir en ello debemos pensar en dos cosas : 


1.- ¿Por qué queremos que los otros cambien? 
2.- ¿Por qué no cambiar nosotros mismos?

Para que una persona decida cambiar, es algo que debe nacer de ellos mismos. Claro, puedes dar consejos, pero la persona no aceptará que debe cambiar si ese detalle no le ha causado problemas y hasta se sentirá ofendido por tus comentarios. 

Lo más probable es que todas las personas que te conocen hayan pensando en que tú serías una mejor persona si cambiaras algún detalle de ti, esto ocurre porque cada cabeza es un mundo, todos hemos tenido distintas experiencias, nos criaron con diferentes valores y es imposible coincidir en todo. 

Si aquello que quieres cambiar les ha provocado un daño, problemas serios e incluso ha perjudicado su integridad o la tuya, vale la pena insistir, pero repito, la persona debe aceptar que necesita cambiar o tus acciones no servirán. Ayúdale a cambiar por su bien, no por el tuyo, esta idea me recuerda a una frase de Robert Dilts que dice “Todo el mundo quiere el cambio pero nadie quiere cambiar”. 

La mejor prueba de amor, de cualquier tipo, es precisamente aceptar a la persona tal y como es. Eso me lleva a la segunda pregunta ¿Y si cambias tú? 

La actitud de quienes nos rodean es algo que no podemos controlar, pero sí podemos buscar la manera de lidiar con ello cambiando nosotros mismos. No se trata de que te transformes en otra persona sino de que respetes esas diferencias, no se trata de que tú seas mejor y tengas en tus manos la verdad absoluta. 


Insistir en cambiar a los demás solo porque así lo deseas demuestra egoísmo de tu parte y sólo lograrás que las personas se alejen de ti. Quien se niega a cambiar es alguien que no vale la pena y esta idea aplica para todos, incluyéndote, los cambios siempre deben darse para mejorar. 

Me despido con una frase de Ghandi : “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo” ¿estás listo para cambiar de actitud? Espero esta reflexión te haya sido útil, confío en que al ponerle en práctica todas tus relaciones serán mejores. 
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