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Este mal hábito puede estar destruyendo tu relación. Mira cuál es y cómo evitarlo


La vida en pareja ha sufrido de un grave mal en estos tiempos, pues pocos son los que logran superar los obstáculos y comprometerse para formar una familia unida, donde valores como la confianza, la lealtad y el amor sean los que complementan la relación. La falta de apoyo es problema que además de ocasionar conflictos entre los integrantes del círculo familiar, puede llegar a destruir lo que se ha construido con tanto trabajo.


En muchos hogares vemos tristemente que la pareja compite por demostrar autoridad en lugar de ofrecerse mutuo apoyo, y esto deteriora las relaciones interpersonales, nunca se debe olvidar que la vida en pareja no se trata de una eterna lucha de poder sino de una comunidad para que todos los miembros logren cumplir sus metas. 



Hay que recordar que la familia, ya sea la pareja sola o un matrimonio con hijos, es una pequeña sociedad en la que existen pactos de convivencia, los cuales se ven deteriorados con malos hábitos que destruyen la autoestima y el amor de sus miembros. No permitas que tu relación sufra a causa de la inmadurez y el orgullo, deja atrás los malos hábitos y comienza de nuevo. 

A continuación te diré cuales son los malos hábitos que debes dejar atrás para tener un matrimonio o noviazgo próspero: 

1. Mala actitud

Poner una buena cara ante los malos momentos es algo que puede cambiar tu relación de una manera sumamente positiva, es entendible que con el paso del tiempo la paciencia con la pareja puede llegar a disminuir debido a que en una relación los choques de carácter y desacuerdos se vuelven más comunes, sin embargo hay que tener la cordura y la conciencia para evitar que los malos momentos aumenten con actitudes como la negatividad, la arrogancia, minimizar el trabajo y el esfuerzo de la pareja o subestimar sus capacidades. Hay que tener en mente que cada miembro tiene responsabilidades y funciones que son necesarias para que la relación sea próspera y estable, así que todos los integrantes de la familia son igualmente importantes. 

2. Ignorar las necesidades del otro

Tanto hombres como mujeres han llegado a sufrir el terrible rechazo de su pareja, si bien es cierto que él o ella debe ser un apoyo para ti después de un día difícil en el trabajo, también recae en ti el comprender que el otro no ha estado sobre un lecho de rosas. Hay que aprender a ser un poyo y no ignorar las necesidades del otro, pues cada uno debe tener su momento de ser escuchado así como de escuchar. Algo que también se debe tomar en cuenta es que no solamente se debe escuchar, sino tomar acción para que las cosas funcionen de la mejor manera y corregir las conductas que dañen la relación.   



3. Caer en la rutina 

Es complicado mantener siempre la emoción del enamoramiento durante toda la vida de casados, es inevitable caer en cierta rutina, pues el trabajo, los horarios, los hijos y la falta de tiempo es algo que vuelve complicada la convivencia, por lo que muchas relaciones se deterioran, se pierden los detalles y hasta se descuida el aspecto físico. Es fácil evitar la rutina, programando un rato del día a pasar únicamente con tu pareja, sin celular, sin televisión, solamente una taza de café y una charla sobre sus inquietudes, nuevos gustos (porque éstos van cambiando con el tiempo), intereses y algunas cosas del trabajo; pueden darse regalos o detalles sin la necesidad de que sea una fecha especial, en fin, hay que dejar fluir la creatividad para que la rutina no acabe con la atracción y la química de la pareja. 

4. Asumir en lugar de preguntar 

Un error de comunicación muy común, pues muchas veces aseguramos algo sin tener la certeza, acusando a nuestra pareja de haber cometido alguna falta, o por querer que de alguna manera que uno adivine lo que tiene el otro sin haberle dirigido la palabra ¡Vaya tarea tan tonta! Es algo imposible, por eso hay que aprender a ser prácticos, no asumas que algo malo ocurre, asegúrate de preguntar y así poder resolver los problemas, igualmente se debe hacer en caso contrario, cuando las cosas están bien en apariencia, pues pueden llevarse sorpresas no muy gratas por asumir que todo marcha perfectamente. 

Hay que tomar en cuenta que la comunicación nos ayuda a evitar cualquier malentendido, plantea las cosas claramente con frases como: “Me parece que nos estamos distanciando por…” “Cuando me dices que no te entiendo me haces sentir…” “¿Qué te parece si intentamos…” Propuestas concretas, de frente para que la duda no se apodere de nosotros. 

5. Competir por los hijos

La competencia no funciona dentro de una pareja, se supone que ambos son parte de un equipo que se ha de dar apoyo mutuo para salir de las dificultades. Es muy común ver a los padres competir por el cariño y la admiración de sus hijos o en otro caso muy similar, ver quien tiene mayor autoridad sobre ellos, para así sentirse más pleno y realizado en la familia, pero esto es un error muy grave, ya que este tipo de conductas muchas veces puede llegar a perjudicar a los hijos, ya que ellos se dan cuenta del pleito que existe entre los padres y lo aprovechan para hacer y deshacer sin límites. Hay que aprender a dejar esas absurdas competencias que no tienen sentido alguno, más si se trata de la crianza y educación de los hijos. 

6. Críticas destructivas

Las críticas para mejorar, aunque a veces duelen, pueden ayudar a corregir las malas actitudes y hábitos malos, pero estas deben ser objetivas y hacerse únicamente hacia la conducta del individuo y no hacia la persona, ya que eso puede bajar su autoestima en lugar de volverlo fuerte e impulsarlo a mejorar. 

Hay que aprender a manejar los malos hábitos para que de hoy en adelante la conducta asertiva sea la única que dirija nuestra vida. Les deseo un excelente día.

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