Mira cómo controlar los berrinches de tu hijo. El castigo NO es la solución…


No importa cuál sea tu profesión u oficio, ser padre es el trabajo más difícil y gratificante del mundo. Es verdad que nadie nace sabiendo ser padre y cuando se trata de educar a nuestros hijos es cuando empiezan verdaderamente los retos; comenzamos a cuestionarnos  cosas como ¿Cuál es la forma correcta de educarlos? ¿Gritarles o no gritarles? ¿Cómo puedo ganarme su respeto? ¿qué debo hacer para corregirlos sin lastimarlos y al mismo tiempo mantener el control? 


Quienes tenemos la fortuna de ser padres sabemos que uno de los principales problemas que enfrentamos son los berrinches, esas “escenitas” que por más molestas y estresantes que resulten están ahí y no van a desaparecer hasta que tomemos acción sobre ese sentimiento de enojo que el niño está demostrando. 



No existen fórmulas mágicas, pero sí estrategias que puedes aplicar para evitar berrinches en tus hijos. A continuación te las explicó. 

Primero que nada es importante establecer cuáles son esas actitudes que debes evitar a toda costa. Sabemos que la desesperación y frustración ante la rabieta de un niño pueden llevarte a experimentar sentimientos de ira, sin embargo, debes evitar esto a toda costa:

1. No obligues, fuerces o grites a tu hijo para que te diga la razón por la que está enojado o actuando de esa manera, pues al hacerlo, lo único que conseguirás es aumentar ese mal sentimiento en tu pequeño y con mucha seguridad, iniciar una lucha de poderes.

2. Pegarle o castigarlo en el momento. No importa la situación, nada justifica la violencia. Cualquiera de estas dos acciones conseguirán que comience a crearse un muro que impedirá la comunicación con tus hijos, al mismo tiempo que les enseñarás que los golpes, gritos y castigos, son la manera adecuada de resolver los problemas.

3. Permitirle que te pegue o aviente lo que tiene a la mano

Esto es lo que debes hacer:

1. La paciencia es fundamental. Agáchate a la altura de tu hijo y con voz tranquila pero firme dile que no puedes tolerar dicha actitud y que hasta que no se calme no es posible que sigan hablando. De acuerdo con los expertos las emociones son altamente contagiosas, razón por la que entre mayor tranquilidad demuestres, tu hijo se calmará con más facilidad.

2. Una vez que haya cesado su enojo, abrázalo fuertemente y dile que todo estará bien, pues aunque parezca increíble, la rabieta es algo que lo asusta a él mismo. Tu hijo necesita sentirse seguro y lo suficientemente tranquilo para poder comprender que su forma de actuar no es adecuada y que con ella no logrará conseguir lo que quiere.

3. Escucha a tu hijo. Los berrinches son crisis de ansiedad que terminan convertidos en explosiones de rabia, por ello es de suma importancia que antes de caer en ellos escuches sus deseos y les expliques qué es lo que pueden y no tener, así como la razón de esto. Que sean niños no significa que no merecen una explicación.

Un berrinche no merece ni una recompensa ni un castigo. La comunicación efectiva entre padre e hijo es la mejor solución, ya que el dialogo es precisamente lo que le permite a los niños distinguir entre la realidad y la fantasía, entre lo que es posible y lo que no, pero principalmente le dará toda esa confianza que necesita para acercarse a ti y platicarte la manera como se siente.

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