Mira por qué preocuparte de todo no sirve de nada. Solo te estás enfermando…


“Preocuparse nunca está de más” al menos eso es lo que muchas madres dicen a sus hijos para que tengan precaución fuera de la casa; es muy común escuchar a las personas comentar que las preocupaciones son parte de la vida y es inevitable pensar de vez en cuando en las malas experiencias del pasado o estar a la espera de lo que depara el futuro. 


Pero aunque sea muy “normal” hasta cierto punto tener presente todo este tipo de inquietudes es necesario plantearnos ¿Qué tan saludable es realmente el preocuparse por absolutamente todo? Al parecer no es tan natural como pensábamos, ya que existe un trastorno conocido como Preocupación crónica, la cual no trae buenas consecuencias a nuestro estilo de vida, ya que lejos de dejarnos concentrar en lo que estamos haciendo en determinado momento, nos impide pensar y la gente que la padece tiende a desarrollar ciertos síntomas. 



Te daré alguna información al respecto sobre lo que debes tomar en consideración, puede que tú o alguien que aprecias esté sufriendo a causa de la preocupación crónica: 

1. ¿Qué es exactamente la preocupación crónica?

Se le conoce así a un trastorno de ansiedad constante, el cual es generado por la incertidumbre hacia lo desconocido o hacia las cosas sobre las que no se tiene control. Esta tiene un fuerte impacto emocional y es posible que tenga consecuencias serias en la salud mental de quien padece dicho trastorno, ya que mucha gente deja de hacer cosas por miedo o ansiedad. 

La preocupación por la salud de nuestros seres queridos cuando padecen alguna enfermedad es ciertamente natural, pues es evidente que nos encontramos ante una problemática real que puede afectar a alguien cercano, pero cuando comenzamos a desarrollar temores y miedos hacia cosas o situaciones poco probables a ocurrir o constantemente nos encontramos dándole vueltas a los problemas sin resolverlos, entonces se vuelve una conducta dañina. 

2. Síntomas

¿Cómo identificar si se padece este trastorno? Estos son algunos de los síntomas que experimentan los pacientes que son propensos a desarrollar preocupación de manera patológica o enfermiza: 

● Ansiedad excesiva incluso cuando ya se ha comenzado a enfrentar el problema que atormenta

● Baja autoestima

● Ataques de pánico

● Actitud negativa ante el problema

● Puede llegar a afectar las relaciones interpersonales e incluso el rendimiento laboral

● Genera estrés 

Es un padecimiento muy común debido al acelerado ritmo de vida que llevamos en la actualidad, sin embargo es posible superar dicho problema. 



3. ¿Cómo liberar la mente de este padecimiento? 

La mayoría de las preocupaciones que causan esta alteración en el estado de ánimo son provocadas por situaciones que están fuera de nuestro control e incluso cosas que ya pasaron, es decir, algo que no se puede cambiar. Muchas personas se vuelven ansiosas a causa de críticas destructivas hechas por gente malintencionada. 

Es importante aceptar y dejarse en ocasiones llevar por la incertidumbre, hay que aprender a reconocer que no siempre se puede tener la razón ni es posible tener el control o conocimiento sobre todas las cosas. 

Hay que incrementar nuestra conciencia y hacer frente a los retos tomando en cuenta que lo que debemos hacer es guardar la calma y esperar pacientemente ante lo que no podemos manejar. 

Una buena opción para comenzar a regular este problema es la llamada “Preocupación programada” la cual consiste en fijarse un horario para poner atención a los asuntos que causan este nerviosismo. Sin embargo hay que considerar que para llevar a cabo determinado asunto, lo más saludable es proponer soluciones y no solamente dejarse llevar por la ansiedad. Programa tu tiempo para que este asunto no lleve más de 20 o 30 minutos al día. Verás que los resultados serán muy positivos en tu actuar y también en tu humor.  

4. No es lo mismo preocupación que prevención

Para finalizar con este tema, me parece importante señalar que muchas personas confunden la preocupación con la prevención, pues opinan que para hacer frente a los problemas es necesario preocuparse, para estar preparados; sin embargo lejos de ayudar, esto nos paraliza y por lo general, cuando se padece de este trastorno de manera compulsiva, las cosas que causan angustia son aquellas cuya probabilidad de que ocurran es casi nula. 

Aprende a controlar tus emociones y recuerda que siempre puedes pedir ayuda profesional; hay que considerar que nuestra integridad física peligra cuando la salud mental está en juego. ¡Qué lo pasen bien!

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