No le tengas miedo a tus hijos. 4 consejos para educarlos más listos, sanos y felices.


Aunque estemos hasta el copete de escuchar a nuestros padres decir “Es que nadie nos enseña a criar a los hijos” es algo que únicamente podemos entender cuando tenemos a los nuestros. Pues tenían la boca llena de razón, pues es mucho más complicado de lo que parece, sobre todo cuando se trata de enseñarles a los niños que no pueden hacer su voluntad, sino que deben entrar a la dinámica familiar donde existen jerarquías y normas de convivencia, los encargados de establecer todo eso serán siempre los padres, pero en muchos hogares, me ha tocado ver que la disciplina simplemente no existe, no hay límites y los niños terminan convirtiéndose en pequeños tiranos ¿En qué momento los padres tomaron la actitud de sirvientes de sus hijos?  


Es importante establecer reglas, pues cada miembro de la familia tiene un papel asignado, el de los padres es cuidar, proteger, proveer, amar y educar, dentro de esas tareas también se encuentra tomar en cuenta las necesidades emocionales de los hijos, pero muchos padres confunden la flexibilidad y pedir la opinión de los pequeños con ser blandos y solapar los berrinches, el mal comportamiento e incluso insultos. Corregir esa actitud es muy importante para el desarrollo del niño, pues el único afectado será él o ella, ya que siempre tratará de imponer su voluntad, sin embargo cuando se trate de convivir con sus semejantes, será rechazado por ser incapaz de adaptarse a las reglas de convivencia. 


Tal vez para ti resulte más fácil a corto plazo el darle a tu hijo todo lo que pide, pero lo mejor es enseñarle el valor de la paciencia y el respeto, para ello, te recomiendo que leas lo siguiente: 

1. Hay que aprender a poner límites

Muchos padres le temen a la palabra “límite” y “disciplina” pues piensan que esto significa reprimir al niño e ignorar sus deseos y opiniones. No quiere decir nada de eso, ya que estos funcionan simplemente como barreras o como una guía para que el niño sepa que hay ciertas cosas que no son correctas o que no están permitidas dentro del hogar, para que más adelante, respete estas reglas de convivencia dentro de cualquier ambiente, ya sea en la guardería, la escuela o la casa de otros parientes como primos o amiguitos. 

Es una manera también de formar buenos hábitos en el pequeño, así como cultivar la paciencia, ser perseverante y luchar por conseguir lo que desea; los pequeños deben entender que muchas veces hay que esperar para obtener ciertos beneficios, y que no todo en esta vida es fácil de conseguir, por lo que aprenderá a valorar aquello que ama. 

Los límites son aquellos que van trazando la primera parte del camino en la vida de los hijos. 

2. Evita el reforzamiento negativo

Se le llama así a la aprobación de conductas que refuerzan el mal comportamiento del menor. Un ejemplo es cuando se le dice al niño que “no” a alguna petición imprudente o que simplemente no tiene sentido llevar a cabo en determinado momento, como comprar un juguete costoso cuando no se tiene dinero; si el niño comienza a hacer una pataleta o llora para que le compren el juguete y el padre cede ante el mal comportamiento, en ese momento el hijo aprenderá que la manera más sencilla de obtener lo que quiere es haciendo rabietas. 

En lugar de ceder ante eso, debes mantenerte firme y decir que no, para que la lección sea aprendida de la manera correcta; se puede ofrecer una alternativa al niño, así como explicarle el por qué en esta ocasión no es posible llevar a cabo la compra del juguete o muñeco, aunque le cueste trabajo al niño aceptarlo, es mucho más importante cumplir con lo primero que se dice, la coherencia es muy importante en la educación de los hijos para establecer límites. 


3. Miedo al rechazo de los hijos

Muchos padres tienen miedo a sentir el rechazo de sus hijos si les ponen reglas o hacen algo que no les gusta, algunos porque trabajan mucho y quieren complacer en todo durante el poco tiempo que están presentes. Es complicado trabajar, ausentarse y además poner disciplina, pero no por eso vas a causarle un trauma a tu hijo, al contrario, con el paso del tiempo le ayudarás a formar los buenos hábitos y cuando sea mayor, te ahorrarás muchos malos ratos y conductas rebeldes por haber marcado el camino correcto. 

4. Lo mejor es el “Amor con rigor”

Los hijos no se educan solos, no debemos confundir el darles a nuestros hijos la confianza de expresarse con dejar que hagan su santa voluntad, por ello es necesario aplicar el “amor con rigor” enseñándoles que en la dinámica familiar quienes ponen las reglas y llevan las riendas son los padres pero no por eso dejamos de quererlos y protegerlos, por lo que es necesario recordar constantemente a los pequeños que hay reglas y estas son necesarias para que todos en el hogar crezcan felices. 

Espero que esta información te haya servido mucho, recuerda que el trabajo de hoy es el éxito del mañana ¡Hasta la próxima!
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