Sé feliz. Mira cómo puedes dejar ir todo eso que te hace daño. ¡No te enganches!


Es común entre nosotros como seres emocionales el quedarnos estancados en momentos del pasado, hasta cierto punto es normal y entendible no querer desprendernos de recuerdos o personas que han formado parte de nuestra vida, lamentablemente, muchas de esas memorias no son del todo buenas y pueden causar mucho daño y dolor, lo cual nos impide desarrollar nuestro potencial. 


El presente es lo único en lo que debemos enfocarnos, hay que dejar de lado esa actitud negativa que nos orilla a buscar siempre lo malo, lo fatal, lo desafortunado y que nubla la felicidad, es hora de comenzar un importante cambio en nuestra vida y aprender a desechar lo que ya no sirve. Es hora de llevar a cabo una “mudanza mental” ¿Qué pasa cuando nos cambiamos de casa? Guardamos todo lo útil, lo bueno, las cosas que son indispensables: los muebles, algunos libros, pertenencias como ropa, zapatos y objetos, etc. Cuando vamos a un lugar nuevo lo que buscamos es comenzar a ver las cosas desde otra perspectiva, no les diré que hay que “empezar de cero” porque es una tarea imposible y poco saludable, ya que es necesario tener en mente el pasado y los errores para no cometerlos de nuevo, pero siempre como una lección aprendida y no como un castigo. 



Deshazte de los malos pensamientos como si fueras a cambiarte de casa, tira lo que ya está roto, lo que ya no te queda, lo que en su momento te fue útil pero ya no lo es más, y quédate únicamente con aquello que da fuerza y te motivará a ser mejor persona. 

No olvides que depende únicamente de ti el dejar ir o aferrarte a lo que te hace daño; para ello me gustaría compartir estos útiles consejos ¡Deja de hacerte daño y aprende a vivir en armonía con tu pasado! 

1. ¿Por qué es tan difícil dejar ir? 

En ocasiones se tiene la determinación para cambiar y soltar aquello que nos daña, sin embargo cuando llega el momento de abandonar ese recuerdo, de terminar esa relación codependiente o de correr riesgos para mejorar, el miedo se apodera de la mente por distintas razones: 

● Puede ser por temor al cambio, porque se cree muchas veces que la cosas en" lugar de mejorar pueden empeorar y es más sencillo enfrentar lo que ya se conoce que abrirse a nuevos horizontes. 

● Temor a no tener el control de alguna situación o persona si se toma una actitud diferente ante cierto problema. 

● La negación a perder algo que nos gusta o nos provoca alivio aunque sea momentáneo (alcoholismo, narcóticos, cigarrillo)

● Baja autoestima

● Apego hacia una situación, persona o lugar aunque las cosas no vayan bien. 

2. Es necesario reconciliarse con el pasado

Hay que pensar y analizar que el pasado es algo que no se puede cambiar; lo único que se puede trazar el es futuro y antes de éste se encuentra el hoy, pues lo que realmente tenemos en nuestras manos son nuestras acciones del  presente: no desgastes tu energía repasando una y otra vez “¿Qué hubiera pasado si…?” “Si hubiera hecho esto” “Todo es culpa de”. Deja atrás lo que no puedes controlar, acéptalo y podrás concentrar tu atención en mejorar tu porvenir. 

3. Fluir con los cambios

El miedo a los cambios es algo muy normal, muchos viven bajo la frase “Más vale malo por conocido que bueno por conocer” pero esto solamente refleja una actitud conformista y llena de inseguridad ¿No será mejor buscar hasta encontrar algo mejor? Ya sea una pareja que sí se preocupe por ti, un empleo que realmente te haga sentir pleno y no frustrado, una solución los problemas familiares y no el quedarse callado ante las situaciones complicadas. En fin, una vez que se acepta el pasado, lo mejor es buscar una solución y comenzar a trabajar en ella.



4. Trabaja tu autoestima

La baja autoestima es muchas veces la causante del sufrimiento y el pesar de aquellos que no quieren cambiar o que temen ante lo desconocido. Hasta cierto punto todos tememos a lo que no conocemos, pero la clave para superar eso es vencer ese miedo y repetirnos una y otra vez “Yo soy capaz, yo puedo lograrlo” Siéntete una persona valiosa, que merece ser feliz. Confía en ti y en que a pesar de todo el dolor que has vivido, siempre puede venir algo mejor, pero para eso hay que tener la mejor disposición. 

5. Dejar ir no es debilidad sino fortaleza

Muchas personas confunden el dejar ir con darse por vencidos, pero no entienden que superar el pasado no es olvidar sino decidir que lo que quedó atrás, ya no puede hacernos daño.

Dejar ir, soltar lo que nos daña forma parte del gran proceso de la vida, es una manera de no frenar nuestro crecimiento y así, somos capaces de aprender de los errores para que todo lo que venga de hoy en adelante sean sólo cosas buenas. 

Espero que esta reflexión forme parte importante de tu vida y que a partir de hoy todo lo que atraigas sean cosas positivas.

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