10 cosas que todos hacemos y podrían estar alejando a tus hijos de ti. Aún estás a tiempo de cambiar


Los hijos son una de las bendiciones más grandes que la vida puede darnos, pero eso no quiere decir que se pueda ser un padre o una madre que jamás comete errores y en esa parte de la vida, hay varias cosas que podemos creer que son de ayuda pero en realidad, provocan distancias emocionales con nuestros niños.

Ya que hemos comprobado que es más fácil tener niños felices que ayudar a adultos lastimados, quiero compartir contigo una serie de hábitos que dañan la relación con tus hijos. No estoy diciendo que no debes disciplinarlos, sino que hay maneras que pueden resultar más efectivas sin afectar sus sentimientos, seguridad y amor propio, pero sobre todo, cuidando la relación que tiene contigo. 


Estos son los hábitos que más lastiman a tus hijos y los alejan de ti: 

1.- Gritos

Claro que es horrible llegar a casa y ver las paredes pintadas con colores, o que los niños te arruinen el proyecto que debías presentar en la oficina al día siguiente. Lo primero que te diré es que debes estar consciente de que tu hijo no mide las consecuencias de sus actos precisamente por su edad y el adulto responsable eres tú, así que si reaccionas gritando, tu hijo aprenderá que es la manera de lidiar con sus problemas.

Trata de calmarte y explícale de la forma más sencilla que puedas cuál fue su error, por qué no debe volver a cometerlo y las consecuencias que habrá en ese caso. Si tu hijo es demasiado chiquito, trata de que no tenga a su alcance cosas que puedan provocar travesuras, recuerda que sólo está explorando el mundo. 



2.- Críticas destructivas y ridiculizaciones en público

Cuando tu hijo hace algo mal y le llamas la atención, se siente mal por haberte fallado, si eso le sumas una crítica destructiva, le harás sufrir más. Algunos ejemplos son cuando le dices que es un tonto, un inútil, que no sirve para nada o que mejor lo haces tú las cosas porque él o ella no sabe cómo. 

Sobre lo de ridiculizar en público, burlarte de tus hijos es lo peor que puedes hacer, pues si la persona que más admiran y respetan les falla, les crearás una crisis en su autoestima y no volverán a confiar en ti.

En ambos casos lo mejor que puedes hacer es animar a tus hijos, explicar que este tropiezo es señal de que deben hacer las cosas diferentes, anímale a que no se dé por vencido y que vuelva a intentar lo que se proponga hasta lograrlo. 

3.- Golpes

La violencia es el peor camino para hacer que un niño aprenda algo, pues le inculcarás miedo y sumisión, pensará que es normal que otros lo maltraten también y no sabrá poner un alto. Si sientes que recurres muy seguido a esta medida, acude con un profesional para solucionar tus conflictos personales, pues tus instintos de violencia afectarán tu relación con tus seres queridos. 

4.- No escucharle

¿Cuántas veces tu hijo ha querido contarte algo y le has dicho que “no tienes tiempo”? Debes de aprender a escuchar todo lo que quiera decirte, ya sea que lo exprese con sus palabras o su actitud. Es cierto que quizá no será el mejor momento cuando lo haga, pero puedes posponer la plática y decirle que tienes muchas ganas de escuchar lo que quiere contarte. Si no lo escuchas ahora, crecerá pensando que no te interesa y será un adulto que se comunicará poco contigo.

5.- Dedicarle poco tiempo de calidad

Es mejor pasar media hora con tu hijo al día y brindarle tu atención por completo, sin distraerte en el celular o con otra cosa, que pasar 3 horas a su lado y estar mental y/o emocionalmente ausente. 

Procura tener un día a la semana para dedicarle tiempo en una actividad que sea de su interés, juega con él o ella, vean una película, llévale a elegir un libro, salgan de paseo, hagan deporte…lo que sea, esto fortalecerá el vínculo entre ustedes. 

6.- Hacer todo por ellos

Ocurre cuando no les inculcas ninguna responsabilidad, todo les quieres solucionar, todo les quieres arreglar para que no se cansen o se frustren, pero lo único que lograrás es que dependan de ti y de otros para lo que necesiten o anhelen. 

Es importante que les permitas vivir cada etapa de su vida, marcando responsabilidades y límites para que después tengan una buena vida adulta. Déjalos crecer, no los apresures a vivir algo para lo que no están listos ni les llenes de actividades para que no estén “perdiendo el tiempo”, respeta sus etapas de desarrollo y su capacidad de decisión.

7.- Sustituir tu afecto con cosas materiales

Muchos padres y madres sienten culpa por el tiempo que no pueden compartir con sus hijos, pero esto no es motivo para llenarles de juguetes, dulces y otras cosas materiales, pues sólo  les provocarán felicidad temporal y nada superará el cariño que puedes brindarles. 

Además, este mal hábito los acostumbrará a medir el amor por lo que alguien puede darles y no por lo que sienten, ¿ese es el adulto que quieres que sea? 

8.- Complacerle en todo

Este punto se parece al anterior, pero varía en el sentido de que los padres hacen todo lo que los hijos quieren para que no se molesten o se aflijan, por lo tanto el niño deja de ver al padre como un maestro de vida y lo convierte en un simple proveedor, no aprende a trabajar por lo que quiere, pide las cosas de mala manera y no tiene idea de cómo asumir sus propias responsabilidades. 

Incúlcale a tu hijo a trabajar por lo que desea, a pedir las cosas de buena manera y así valorará todo lo que llegue a su vida. 

9.- Imponerle tus sueños

He conocido muchos padres que pretenden que sus hijos hagan lo que ellos no pudieron lograr. Olvidan que los hijos no son una extensión de su vida en ese sentido, que son personitas distintas con otras habilidades y otros sueños. 

En lugar de imponer lo que tú deseas, apóyale para que cumpla sus propias metas, te aseguro que sentirás una enorme satisfacción.

10.- Exigirle demasiado

Hay niños que cuando se equivocan reciben castigos o comentarios horribles por parte de sus padres, no saben lo que hicieron mal pero están conscientes de que por ningún motivo se puede repetir, se les obliga a tener las mejores calificaciones, a ser los mejores atletas, a crecer en habilidades y el niño va aprendiendo a vivir de una forma rígida, se convierte en una bomba que explota en el peor momento gracias a las presiones que siente en su ambiente. 

Esto puede provocar hasta suicidios, por lo tanto, sé consciente de las habilidades de tus hijos, ayúdales a engrandecer sus talentos y a superar lo que se les dificulte, pero sobre todo a sentir que el fracaso no es el final, sino una señal de que deben probar algo distinto.

Claro que habrá momentos donde tus hijos no harán lo que esperas, pero tu labor es enseñarles la mejor manera de hacer las cosas a la par que sienten tu apoyo y tu amor. Recuerda que tú eres su maestro de la vida y que todo lo que hagas ahora repercutirá en su vida adulta, piensa en lo que te gustaría que fuera su futuro y escucha a tu hijo para que ambos vayan por el camino correcto.

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