10 errores que NUNCA debes cometer como padre. Todo lo que les enseñes los marcará de por vida


Educar a un hijo no es tarea fácil; se hace el mejor esfuerzo pero el miedo nos acompaña. ¿Estuvo bien lo que hice? ¿No debí gritarle? ¿Por qué no me obedece? El papel de padre se aprende en el camino, igual que el de madre. Queremos hijos intachables y los presionamos de manera exagerada, cuando en realidad nadie es perfecto y los errores son parte del aprendizaje. 

Es claro que la sociedad ha evolucionado en cuanto a los roles en el hogar; gran porcentaje de las madres son trabajadoras, pero son los padres quienes batallan más a la hora de convivir con los niños, tienen el tiempo limitado e inevitablemente eso afecta en la crianza de los pequeños. Por ello te invito a que veas los 10 errores que no debes cometer como padre: 


1. Dar una orden y cambiar de opinión. 

Una de las principales tareas como padre es dar lecciones a los hijos. Si ya tomaste la decisión y tu respuesta es ¨no¨, entonces no cambies de opinión, porque lo único que les estás enseñando es que con berrinches, caras tristes o una sonrisa te pueden chantajear. Los pequeños aprenden este lenguaje y por eso cuando se convierten en adolescentes pierdes el control sobre ellos.



2. Utilizar la fuerza. 

¿Quieres que tus hijos te respeten o darles miedo? Es poco el tiempo que convives con ellos, así que no cometas el error de convertir los golpes en una de tus herramientas para disciplinar. El padre es un ejemplo a seguir, no puedes perder el control y caer en las provocaciones de un niño. Es claro que deben cumplir sus deberes, si no lo hacen hay que restringir algunas de sus actividades favoritas, como ver televisión, videojuegos o salir a jugar.  

3. No coordinarse con la madre. 

Cuando la educación de un hijo depende de ambos padres, es muy importante que los dos se pongan de acuerdo en privado. Si por alguna razón el padre no está de acuerdo en que la madre dé permiso para alguna actividad, NUNCA debe contradecirla frente a los niños, ya que ambos son la autoridad y si haces menos a la madre, el niño también será irrespetuoso con ella. 

4. Dar más importancia al trabajo. 

Se entiende que el trabajo es sagrado; de alguna forma hay que pagar alimento, calzado y escuela, pero eso no quiere decir que no podamos hacer tiempo para la familia. Es importante que exista un equilibrio, pues no sólo eres ese trabajador sino el padre de un pequeño que necesita atención, no ver a su padre que sólo llega a comer y a ver el televisor.

5. No darle tiempo de calidad. 

¿Hace cuánto tiempo no sacas a tu niño interior? No eres el único padre que vive bajo estrés, preocupado por el dinero o por problemas en el trabajo, pero los niños no tienen la culpa. Ellos necesitan momentos felices a tu lado, jugar contigo, a ningún niño le hacen daño los abrazos, besos y palabras de aliento, pero sí van a sentirse inseguros sin tu compañía. 

6. Comparación entre hermanos. 

Si le preguntas a un padre ¿a cuál hijo quiere más? su respuesta será que los quieren igual, entonces ¿por qué hacer diferencias? Está comprobado que cada hijo tiene su forma de ser, no puedes tratarlos igual. Y no porque uno de ellos sea una estrella en matemáticas, castigues al otro por no serlo. Estarías creando un sentido de competencia entre ellos, que sientan celos y envidia, cuando lo mejor es que se apoyen mutuamente. 

7. No poner límites. 

Es importante que empieces a ponerles límites desde pequeños. El rol de padre consiste en aprender conforme a la conducta de los niños, hay que asignarles obligaciones de acuerdo con su edad, no importa cuánto llore el niño. A veces por querer mantener la paz en la familia y no discutir, el padre se convierte en un consentidor que dice sí a todo y, si no lo detienes, el niño siempre va querer más. 

8. Dar mal ejemplo. 

Uno de los errores más comunes es cuando el padre exige que su hijo se comporte, que no le pegue a sus hermanos, que no alce la voz a su madre, o le reclama por su mal comportamiento en la escuela. Sin embargo, el niño ve a su papá llegar estresado y pedir a gritos de comer, se queja de la comida, dice groserías cada que se le atraviesa un coche y golpea la pared cuando algo sale mal en el trabajo. No importan las veces que le digas que no debe hacer algo; mientras no le enseñes con el ejemplo será inútil que gastes saliva. 

9. Ser amigo de sus hijos. 

El niño necesita una figura que represente autoridad, sus amigos son sus compañeros en la escuela, no sus padres. Los papás no tienen por qué negociar con sus hijos, éstos no llevan el control y ser demasiado flexible en los permisos les hará daño. Pueden sugerir en las decisiones familiares, como el color con que van a pintar la casa, el lugar para ir de vacaciones o la comida del día, pero ni de broma pueden decidir sus horarios para hacer la tarea o ver televisión. 

10. Estar presente. 

Una cosa es ser responsable, quien se encarga de los gastos y el bienestar escolar, y otra muy distinta es realmente estar presente. En el caso de los padres separados, no hay pretextos para no preguntar ¿cómo estás, hijo?, ¿qué tal tu día en la escuela?, ¿hay algo que te preocupe? Conocer los intereses de los hijos es una obligación; explorar sus inquietudes y sentimientos es vital para crear el verdadero lazo paternal. 

Equivocarse sirve para crecer.

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