10 errores que todos cometemos en la alimentación de nuestros hijos. Ellos sufrirán las consecuencias


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado al mundo entero sobre los incrementos en obesidad y diabetes infantil. Aunque es sumamente delicado el problema de desnutrición en países poco desarrollados, los que tienen acceso a alimentos procesados y chatarra, han creado una nueva crisis. 

Sé que muchas veces por las prisas optamos por una alimentación sencilla, preparamos lo más fácil, lo más rápido, pero no necesariamente lo más saludable y los niños son de los más afectados, pues, no tienen los nutrientes necesarios para su desarrollo y forzamos a su organismo a procesar alimentos peligrosos. 


Pensando en eso, decidí compartir contigo los errores más comunes que se realizan en la alimentación infantil: 

1.- Los padres se obsesionan cuando el niño no quiere comer  

Muchos papás y mamás se preocupan cuando el niño no quiere comer. No todos los niños son de raciones grandes, ellos saben identificar bien cuando su estómago está lleno, recuerda que es pequeño y si los fuerzas a comerse todo, la comida será una de las experiencias más desagradables que vivirán.



2.- No vuelven a ofrecer alimentos que antes no querían

Está comprobado que a los niños hay que ofrecerles por lo menos 10 veces los alimentos para que les gusten. Si ya tuviste una mala experiencia, prueba ofreciendo la comida preparada de una forma distinta, con otro sazón o en otra presentación, no creas que es una batalla perdida. 

3.- Obligan a los niños a comer 

No conviertas la hora de la comida en una pesadilla para tus hijos y para ti. Prueba con los alimentos que más le agraden y nuevas recetas, incluso podrían predisponer su mente para no comer si le sigues obligando. Si tu hijo pasa mucho tiempo sin comer y no siente apetito, consulta con su pediatra para asegurarte de que todo marche bien con su salud.

4.- Mezclan demasiados sabores 

Esto evita que los niños quieran probar nuevos sabores. Las salsas, los aderezos, el queso o simplemente agregar un ingrediente que no les agrada a una comida deliciosa, disfrazará los verdaderos sabores de los alimentos. 

Recuerda también que tanta mezcla puede irritar su estómago.

5.- Abusan de los “snacks” o “bocadillos”

Es probable que entre comidas tu hijo sienta apetito, pero darle algunas frituras, pan, galletas o dulces, hará que se llene antes de comer algo realmente saludable. El comer dulces, harinas y sal en exceso provocará que sean adictos a esos alimentos y luego tendrás problemas más serios a la hora de alimentarle. 

En estos casos puedes darles algo de agua, pues muchas veces la sed se confunde con apetito o algo de bocadillos saludables, un poco de fruta picada, verduras, una pequeña ensalada…algo que realmente le aporte nutrientes. 

6.- Usan algunas comidas como castigos o premios

De esta manera solo verán a los dulces como premios y harán lo que sea por conseguirlos, en el caso de sopas y verduras, los verán como una pésima experiencia que no van a querer repetir. No les enseñes que deben comer a fuerzas, permite que lo hagan por gusto y que aprendan a disfrutar cada bocado. 

7.- Ingieren demasiados alimentos procesados, pre-cocinados y/o chatarras 

Estos sólo calman su hambre momentáneamente, pero no les aportan nutrientes y sólo causan problemas de salud. 

De vez en cuando no es problema, pero si lo hacen muy seguido en poco tiempo tendrás problemas serios de salud. No necesariamente porque un niño coma mucho y se vea llenito estará bien nutrido. Vale la pena hacer el esfuerzo de comer más saludablemente y no solo lo digo por tus hijos, sino por toda la familia.

8.- No varían de alimentos

Cuando los padres identifican las comidas que sus hijos disfrutan, caen en el error de prepararlas constantemente. Lo ideal es que los alternes con algo nuevo para que aprendan a comer de todo y que varíes los métodos de preparación y presentación. Por ejemplo, unas fresas naturales como un pequeño bocadillo o complemento, otro día las fresas en una ensalada con espinacas o algo así. 

Incluso un alimento que les gusta puede dejar de hacerlo si lo comen muy seguido. 

9.- No toman suficiente agua 

Se estima que entre el 10 y 15 por ciento de calorías que un niño ingiere diariamente proviene de jugos y otras bebidas azucaradas, muchas veces eso es lo único que bebe en el día. Procura que tus hijos beban suficiente agua y acostúmbralos a que tomen agua en lugar de otras bebidas. 

Una hidratación adecuada les permitirá gozar de buena salud, facilitará que su cuerpo elimine lo que no necesite, les hará descansar mejor y estar más alerta en todas sus actividades. 

10.- Buscan que el niño coma saludablemente…pero los padres no lo hacen

Todo lo que hemos platicado suena excelente, pero el niño no hará lo que le digas sino lo que te vea hacer. Si tú comes mal, te malpasas, no comes frutas ni verduras, tomas de todo menos agua, abusas de la comida chatarra y te vas a la oficina después de tomar un café en lugar de desayunar, será imposible que tus hijos obedezcan la orden de alimentarse bien. 

Te invito a que asumas el reto de comer saludablemente y cuidar lo que ingieren tus hijos, piensa en que todo lo que se llevan a la boca impactará en su desarrollo, procura no tener en casa lo que no quieras que coman e involúcralos en las compras y preparación de los alimentos, incluso en la creación del menú para las comidas en casa. 

Claro que el niño no cortará vegetales o estará junto a la estufa, pero pueden ayudarte a enjuagar las frutas y las verduras, a seleccionar lo que van a comprar en el súper, procura también cuidar la presentación de la comida, pues de la vista nace el amor. 

No te olvides de consultar al pediatra ante cualquier cambio que quieras probar y de vigilar el desarrollo de tus niños para ver que todo esté bajo control.

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