10 tipos de madres que existen. Identifica cuál eres y los daños y beneficios de cada una


La maternidad es algo hermoso, nada se compara al vínculo que hay entre una madre y sus hijos, pero eso no quiere decir que sea un trabajo fácil. Estoy convencido de que todas las mamás que me leen quieren lo mejor para su familia, pero en este camino es probable que hayan cometido algunos errores.

No existe un manual para ser mamá, pero sí una serie de actitudes que se han identificado y que al analizarlas, han provocado que se conozca la mejor manera de mejorarlas antes de dañar a los hijos permanentemente. ¿Sabes qué tipo de mamá eres? Hoy te compartiré todo sobre ello y las áreas donde puedes mejorar según tus características.


En este tema quiero hacer un paréntesis para pedirte algo muy especial: por favor, deja de criticar la forma de ser de otras madres. Cada una de ellas hace lo que considera mejor para su familia, es quien conoce necesidades, gustos, personalidades y la mejor manera de ayudar. Lo que le funciona a ella, quizá no lo hará contigo y viceversa. 



Aclarado esto, ahora sí te comparto los principales tipos de madres que existen:

1.- La sobreprotectora

Es aquella madre que siempre anda cuidando a sus hijos, decide por ellos, les dice lo que tienen que hacer y cómo. Ella siente que les está facilitando la vida, pero no es así, pues está creando personas inseguras, que necesitarán la aprobación de otros para todo lo que hagan. 

Sus hijos serán dependientes de alguien más fuerte, en este caso es la mamá pero también puede ser un jefe de trabajo o una pareja. Esta mamá debe permitir que sus hijos crezcan emocionalmente. 

2.-La estricta o perfeccionista

Tiene reglas claras sobre la vida de sus hijos, les exige mucho, les elige las amistades, los ocupa en varias actividades… y los priva de disfrutar sus etapas de vida. Estos niños se convierten en adultos que viven con mucha presión, tienen miedo al fracaso y en su afán de no fallar en nada y a nadie, se destruyen a sí mismos. 

Lo mejor que esta mamá puede hacer es conocer a profundidad las habilidades de sus hijos y trabajar con ellas, pero mostrar que cuando algo no se da como se quiere, simplemente es la manera en que la vida nos dice que debemos probar algo diferente. Esta mamá debe ser paciente y más empática. 

3.- La trabajadora

Su amor por sus hijos y el deseo de darles lo mejor, ha provocado que ella trabaje fuera de casa. Por un lado se siente feliz de que tengan comodidades, pero también se siente culpable por no pasar tanto tiempo con ellos, muchas veces sustituye eso con regalos materiales y olvida que el afecto no se compra. 

En este caso lo mejor es que la madre brinde tiempo de calidad a sus hijos, es decir, que si está con ellos lo haga por completo, sin distraerse en la computadora o el celular, que les dé su atención en todos los sentidos. Vale más una hora de calidad que tres de distracciones constantes, tampoco hay que olvidar lo importante que es recordarle a los hijos cuánto se les ama. 

4.- La chantajista o manipuladora

Es aquella que finge ser la víctima para que los hijos hagan lo que ella desea, lamentablemente estas mamás sustituyen sus carencias emocionales con sus hijos en lugar de una pareja, amigos u otros familiares. Mucho de esto va enfocado a que la madre se siente con derecho sobre la vida de sus hijos, pero debe entender que no siempre lo que ella considera lo mejor, es lo que realmente necesitan.

Será difícil que el niño pueda poner un alto a esta actitud, pero cuando sea adolescente o adulto, la convivencia con su entorno le permitirá identificar la situación y frenarla, aclarándole a la madre que la ama, pero que es él o ella quien decidirá lo mejor para su vida. Para la mamá será un golpe fuerte, pero necesario. 

5.- La fría

Es la madre que no demuestra sentimientos. Claro, apoya a sus hijos, se esfuerza por darles lo mejor, pero no tiene detalles como besos, abrazos, frases de ánimo, da todo por hecho o asume que sus hijos saben que les ama por sus acciones. 

La recomendación en este caso es que la madre pruebe un cambio de actitud, pues así la relación con sus hijos será más cariñosa de ambas partes. Es probable que esta frialdad se haya dado por una experiencia pasada y que esté afectando todas sus relaciones. Si es así, lo mejor es acudir a un especialista para resolver esos conflictos previos, por el bien de ella y de su familia. 

6.- La violenta

Esta mamá intenta resolver todos los conflictos con gritos, golpes o frases de desánimo como “No sirves para nada”, “Mejor lo hago sola”, “Eres un inútil”. Así hace sentir a los hijos culpables de cualquier dificultad que enfrentan, quizá se desquita con ellos por problemas que no tienen relación porque esta es la situación que sí puede controlar.

Este tipo de mamá necesita sanar sus heridas emocionales, de lo contrario seguirá lastimando a sus seres queridos y creará un distanciamiento, incluso podría quedarse sola por su actitud. Lo más recomendable es que trate de controlar su carácter y si no puede hacerlo ella sola, que acuda con un especialista como un psicólogo o un psiquiatra que le ayude a resolver el conflicto. 

7.- La permisiva

Es aquella madre que todo le permite a sus hijos, no pone límites de conducta, quiere que ellos sean independientes y lo único que provoca son seres egoístas, que no admiten sus fallas, que quieren todo de inmediato y que así como la controlan a ella, quieren controlar a otras personas. 

Quizá piense que les está inculcando fortaleza, pero en realidad está provocando que ese niño o niña tenga dificultades en su vida adulta, pues no sabrá aceptar cuando las cosas no le salen bien, no sabrá seguir órdenes y no aceptará sus errores. Esta mamá debe enseñar a sus hijos la importancia de trabajar por lo que se desea y cómo lidiar con resultados distintos a los que se esperan. 

8.- La cómplice

Es la mamá que quiere ser la mejor amiga de sus hijos, vive a través de ellos, pero como se siente una más del grupo, no impone límites, no da consejos y sus hijos crecen sin una figura de autoridad y respeto. Lo que provocará es que estos niños sean adultos que no saben medir las consecuencias de sus actos y que no podrán tomar las cosas con seriedad cuando se requiera. 

La recomendación es que esta mamá acepte su labor, que imponga límites pero sin perder la buena comunicación con sus hijos. Que pase tiempo con sus propias amistades y que lleve una vida de acuerdo con su edad para evitar confusiones. 

9.- La competitiva

Aquí hablamos de una madre que no acepta que el tiempo ha pasado y que ya no está en la edad de sus hijos. Se preocupa constantemente por lo que viste y su arreglo personal, busca sobresalir en relación con sus hijos. No tiene nada de malo cuidar su imagen, el problema es que quiere vivir una etapa que no le corresponde.

Lo ideal en este caso es convivir más con su pareja y amigas de su edad, aceptar que hay experiencias que ya pasaron y que ahora es momento de vivir algo nuevo. 

10.- La sacrificada

Es aquella madre que hace todo por sus hijos, hasta lo que le incomoda y que da tanto de sí misma que se olvida de ella. Se cansa, se enferma, pero siente que vale la pena por el amor a su familia, el problema es que se va quedando vacía emocionalmente. 

La recomendación en este caso es que esta mamá aprenda a poner límites, pues si ella no está bien, no podrá dar amor y cariño a los demás. Debe dedicarse tiempo a sí misma, ir al salón de belleza, comprarse el vestido que tanto ha soñado, salir con sus amigas, tener tiempo de pareja, todo aquello que le nutra emocionalmente. 

No te diré que alguno de ellos es el mejor o peor tipo de mamá, en cada uno de ellos se puede mejorar. Lo que sí puedo hacer es recomendarte que busques un balance. Imagina la vida que quieres para tus hijos, lo que debes hacer para enseñarles a trabajar por lo que desean, a convivir con los demás, lo que te gustaría que te hubieran dicho cuando tenías su edad, la mejor forma de fortalecer su autoestima, cómo enseñarles a que se valoren para que los demás lo hagan y todas esas cualidades que les harán convertirse en adultos sanos, útiles a la sociedad y felices. 

Permite que el amor por tus hijos te guíe, marca los límites que sean necesarios sin ser demasiado dura y todo fluirá de forma natural.

Recomendados
Recomendados