5 daños graves que le causas a tus hijos cuando peleas con tu pareja en frente de ellos. Urgente compartir

Las discusiones en el hogar son inevitables, por más amor que haya en la familia, aunque la pareja nos motive a ser mejores y en general el ambiente familiar sea positivo, hay momentos en los que las diferencias de carácter y las presiones del diario se vuelven una carga insoportable, así que tarde o temprano la situación se sale de control y comienzan los pleitos delante de los hijos. 

¿Recuerdas cómo te sentías cuando veías a tus padres discutiendo? No es para nada alentador, sobre todo cuando se comienza a elevar el tono de voz y las peleas llegan a un punto en el que la violencia se hace presente. En muchos hogares conflictivos, los padres suelen poner poca atención a la manera en la que resuelven sus diferencias, por lo general las personas que tienen defectos de carácter tan graves que les parece fácil insultar y descalificar a su pareja para mostrar dominio ante una discusión, pero nunca se han puesto a pensar “¿Qué pasará con mis hijos ante estas actitudes negativas?”


Quizá esa sea tu situación o la de algún miembro de tu familia, y créeme que los hijos, no se merecen formar parte de una dinámica tan destructiva, porque esta puede afectar su autoestima y desarrollo, piénsalo dos veces antes de alzar la voz y engancharte en una pelea sin sentido con tu pareja, porque ésto es lo que podrías provocarle a esa persona que merece tu protección: 


1. Sentimientos de abandono

El niño siente una terrible inseguridad, ya que al ver la falta de control por parte de las figuras de autoridad del hogar, se sentirá desprotegido, frustrado y asustado. 

2. Tristeza y miedo

El miedo es otra sensación que invade a los niños cuando ven las discusiones de sus padres, en ocasiones pueden sentir preocupación por los sentimientos de los mismos, ya que a través del mundo exterior, tienen una idea específica de que estar en familia significa felicidad, amor y un espacio seguro. 

También la tristeza es otro sentimiento que los invade, ya que las personas más importantes para él, no se soportan y crece en él el temor a quedarse solo, por el hecho de pensar que alguno de los dos se marchará.  

3. Ansiedad y depresión

El escuchar gritos, llanto, insultos y hasta golpes, puede generar un gran estrés en los hijos, ya que se encuentran expuestos a un ambiente poco tolerante, donde comienzan a captar un mensaje: “Yo no importo, porque mis padres discuten frente a mi”, esto hará que el pequeño sufra de ansiedad y mientras más tiempo sea testigo de una situación llena de violencia y dolor, será más vulnerable a padecer depresión. 

4. Incapacidad para controlar sus emociones

Las conductas aprendidas pueden ser muy positivas o negativas, según el ambiente en que se desarrolle el pequeño; sin embargo cuando se encuentra expuesto a un lugar donde las agresiones son cosa de todos los días, el niño no podrá distinguir entre sus propias emociones y las reacciones aprendidas por parte de los padres, lo cual tendrá graves consecuencias en su vida escolar y en la manera en que se relaciona con sus semejantes. 

5. Agresividad

Durante los primeros 7 años de vida, los menores tratan de absorber la mayor cantidad de información para aplicarla en su vida, y al ver una pelea violenta, con gritos e insultos, aprenderán que la manera de resolver sus problemas, es mediante estos métodos. Los pequeños se pueden volver irritables, incontrolables y rencorosos, algo que dañará su manera de relacionarse con el resto de las persona durante toda su vida. 

Cuida la integridad emocional de tus hijos

No dejes que las discusiones se desaten frente a ellos, recuerda que para que exista un pleito, las dos personas deben estar involucradas, no te enganches en discusiones sin sentido, cuando veas que las palabras se están saliendo de control repite en tu mente “No dejaré que la rabia se apodere de mi”, tómate unos segundos, y plantea con tu pareja una solución más saludable. 

Explícale a tu hijo que no es responsable o culpable de las acciones de los demás, solamente de su propio actuar; también dile que es normal que mamá y papá discutan de vez en cuando, pero demuéstrale que a pesar de las diferencias que lleguen a tener, jamás perderán el respeto y el amor que se tienen. 

Si has detectado que tu pareja o tú, tienen problemas para controlar la ira, será mejor que busquen ayuda profesional y así podrán resolver sus diferencias sin dañar a terceros. 
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