5 pasos para evaluarte y dejar de juzgarte a ti mismo. Mira cómo aprender a amarte sin límites


Hace tiempo, mientras platicaba con unos conocidos, noté que uno de ellos sólo tenía comentarios negativos y pesimistas para su entorno. Era como si estuviera enojado con la vida, tenía gran inteligencia pero por alguna razón no sabía cómo disfrutar de las maravillas que le rodeaban, demostraba su desacuerdo con frases que expresaban odio y apatía.

Esto me hizo pensar que a veces el odio es el sentimiento que proyectamos y eso sólo refleja lo duros que podemos ser con nosotros mismos, nos juzgamos constantemente y no nos permitimos sentir o hacer algo diferente, el miedo a fallar nos impide aprender y crecer en la vida. En esta ocasión quiero compartirte algunas sugerencias que ayudarán a que dejes de juzgarte para que puedas saborear lo bello que es vivir. 


No creas que eso es algo que sólo te pasa a ti. Si volteas a tu alrededor verás a muchas personas que responden agresivamente a los estímulos de su entorno; es un problema que va más allá de tus capacidades, pero eso no quiere decir que no puedas hacer una diferencia. 


¿De dónde viene tu odio personal? 

Esa molestia con la que enfrentas tus días es una tristeza provocada por lo que ha pasado a lo largo de tu vida. Los comentarios que hacían tus papás, lo que decían tus maestros, tus amigos y otras personas de todo aquello que no les parecía de ti, te creó una especie de juez interior y constantemente escuchas a esa vocecita hablando de lo que no puedes lograr, de los riesgos que no debes asumir, de lo mal que estará todo si fallas en eso que se te ha ocurrido hacer, pero tu principal labor es cambiar esa idea, callar a ese juez y atreverte. Recuerda que no porque alguien piense algo de ti esa idea será verdad y que tú eres quien decide serlo o no.

El cambio inicia en ti, y lo primero que debes hacer es dejar de juzgarte para liberarte de estos sentimientos. Aquí te propongo algunos pasos para lograrlo: 

1.- Detén esa conversación interior


Siempre habrá esa incertidumbre que intentará imponerte pensamientos negativos. No se trata sólo de ignorarlos sino de encontrar qué los está originando, tomar conciencia de ellos y reflexionar, pues al solucionar ese conflicto interno esa voz no volverá a escucharse. Enfócate en lo que eres y en lo que puedes lograr. Si sientes que no puedes con esta tarea debes buscar ayuda profesional. 

2.- Analiza la relación con tus padres 


Gran parte de lo que somos viene de lo que ellos nos inculcaron, lo que nos hicieron sentir y creer de nosotros mismos. Ahora que eres una persona adulta analiza todo lo que ocurrió con ellos, reconoce lo bueno pero también elimina todo aquello que no es verdad, libérate de esos fantasmas del pasado. No se trata de culparlos por lo que hicieron o no contigo, sino de entender que todo eso ya pasó, reconoce todo lo bueno que hay en ti y hazlo brillar. 

3.- Identifica lo que crees, necesitas y sientes 


Muchas veces nos juzgamos duramente porque sentimos una enorme presión por agradar a los demás; creemos que eso nos dará reconocimiento, pero no podemos depender de su palabra. Al seguir así cambiamos nuestros anhelos por expectativas ajenas y aumentamos ese sentido de enojo y odio. 

Recuerda que jamás podremos caerle bien a todos los que nos rodean, habrá excepciones y tú eres quien decide cómo te impactan las ideas de los demás. Al final de cuentas se trata de que te sientas feliz y satisfecho con tu vida, basándote en ti y en nadie más. Hacer las paces contigo de esta manera te permitirá mejorar la relación con las personas cercanas a ti, cambiará tu perspectiva de vida. 

4.- Reconoce lo que no depende de ti y lo que no puedes cambiar


Todos tenemos una idea de cómo haríamos el mundo mejor, pero la realidad es que lo único que podemos manejar es la manera en que reaccionamos ante lo que nos rodea. Debes aprender a lidiar con aquello que no puedes controlar o cambiar. Cuando algo no sale como deseas simplemente es señal de que debes probar algo distinto, pero no lo hace imposible. 

Si tu actitud tiene origen en algún suceso de tu pasado deberás perdonar a los involucrados para poder ser libre y, sobre todo, reconocer  tu papel, entender que no fue tu culpa lo que ocurrió y que algo aprendiste de esa experiencia. 

5.- Confía en ti


Muchas veces ese odio o apatía con la que nos conducimos en realidad es reflejo de un miedo interno, de algo que nos hace creer o sentir que no podremos realizar lo que anhelamos. Pero ¿quién dice que eso es verdad? Te sorprendería saber todo lo que puedes lograr... y sólo necesitas atreverte. 


Llena tu corazón de amor, inspírate en tu familia, en tus amigos, ordena tus ideas, relájate y verás que todo fluye mejor. No es necesario estar enojado con el mundo, si haces las paces contigo lo demás se dará por sí solo. 
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