Daños que sufre un niño que crece sin padre. Mira cómo curar estas heridas y hacerlo feliz


Criar a los hijos no es tarea fácil, se necesita mucha paciencia, dedicación y apoyo para que los niños se desarrollen saludablemente y se conviertan en jóvenes inquietos y con ganas de involucrarse en lo que ocurre a su alrededor; pero el día de hoy estamos viviendo un fenómeno de “relaciones fugaces” donde muchas parejas se unen, tienen uno o dos hijos y se separan al reconocer que su matrimonio no funciona de la manera esperada y aunque muchos hombres se hagan económicamente responsables de sus hijos, los bienes materiales no pueden sustituir el cariño y el tiempo que se le debe dedicar a los pequeños.


Es triste ver esto, pero es la realidad y en estos casos es la madre quien debe hacerse cargo de la crianza de los hijos, sin embargo el cariño y la guía de la madre, no podrá sustituir la figura paterna, es algo que debe entenderse muy bien; esto no quiere decir que sea imposible que el niño crezca saludablemente si sus padres están separados, sino que se debe trabajar en mayor medida otros aspectos y entender que los niños tratarán de entender el porqué de dicha situación. Es muy importante aceptar que no se les debe negar a los hijos el derecho de saber que tienen un padre, independientemente las circunstancias de la separación. 


No se puede ser madre y padre a la vez, es una tarea imposible, pero sí se puede ser una gran guía para los pequeños; el día de hoy quisiera darte alguna información sobre lo que significa para los hijos crecer en una familia monoparental, es decir, un núcleo familiar con sólo uno de los padres, en este caso, con la madre soltera: 

Vacío emocional

Los pequeños que carecen de una figura paterna suelen tener una baja autoestima, ya que aunque se tenga el cariño y atención de la madre, la idea de la familia en la sociedad incluye también la figura paterna y es algo que los niños frecuentemente cuestionan. Muchas veces esta ausencia crea un vacío emocional en el pequeño al pensar que no es importante para el padre y que por eso, él no quiere formar parte de su vida. Estas ideas muchas veces son fortalecidas por el coraje o la mala relación de pareja que tuvo la madre con el padre, pero se debe aprender a separar ambas cuestiones, no hablar mal del padre frente a los hijos independientemente de los errores que éste haya cometido, ya que esto afectará no solamente en la posterior relación con los hijos, sino en la autoestima del pequeño.   

Miedo a la traición

Los niños que crecen sin el padre, suelen desarrollar un terrible miedo al abandono, ya que sienten un complejo de culpa ante la situación de separación por parte de los padres. Por ello muchas veces se vuelven aislados, desarrollan conductas rebeldes o depresivas debido a la falta de apoyo moral por parte de la figura paterna. Es prudente hacerles ver a los hijos que las decisiones que toman los adultos nunca son para dañar o por causa de los hijos, es importante que los pequeños entiendan que cada individuo es responsable por sus propios actos y que ellos no tienen la culpa de la ausencia de otros. 

Tendencia a desarrollar inseguridades en la etapa adulta

La falta de una figura paterna genera ansiedad en los hijos y suelen comparar a sus padres con los de sus amistades cercanas, por lo que cuestionan frecuentemente su actuar con el de sus compañeros cuyos padres están juntos. Durante la adolescencia y la etapa adulta, el joven crece con un complejo de ira y desapego afectivo hacia los demás por el temor a ser herido o traicionado por las personas a las que les entrega su cariño. 

Dificultad para las relaciones afectivas

En un punto más específico la ausencia del padre puede llevar a relaciones amorosas inestables o codependientes; muchos hijos por miedo al abandono suelen llenar el vacío emocional con relaciones afectivas, sin embargo el miedo al abandono no les permite encontrar un equilibrio, por lo que terminan sofocando a la pareja y ésta decide terminar la relación, lo cual refuerza negativamente el dolor vivido por la ausencia de un ser querido. O por el contrario, prefieren vivir en el desapego por temor a ser heridos, viviendo bajo frases como “Mejor me voy antes de que me deje”. 


¿Qué se puede hacer para apoyar a los hijos que crecen sin su padre? 

No intentes desacreditar al padre frente a los hijos, es una conducta que lastimará su autoestima, trata de comprender que lo mejor para tus hijos es hacerles ver que no es su culpa el abandono o la falta del padre. No los pongas en contra del padre, simplemente explícales con paciencia la situación y deja que tomen sus propias decisiones, verás que con el tiempo y la madurez, ellos podrán llevar una vida plena y feliz. 

No se puede ser dos figuras a la vez

Deja de pensar que debes ser “madre y padre a la vez” lo que sí puedes hacer es ser “mucha madre”, no le corresponde a una persona desarrollar dos roles; tus hijos deben entender que si tienen un padre, independientemente la situación, no les niegues su duelo, aunque es difícil, deben aprender a sobrellevar su vida y a saber que nunca fue su culpa el abandono o la ausencia de la figura paterna. Tampoco es saludable imponer un vínculo entre los hijos y la pareja actual, recuerda que el cariño debe surgir con el trato amable, el compromiso y el tiempo, no se debe obligar a los hijos a llamarle “papá” a cualquier hombre que llegue a tu vida, es algo que se debe dar naturalmente y de preferencia sólo si la relación es estable y tiene futuro. Conoce tus limitaciones y aprovecha tus fortalezas como madre, así tus hijos podrán crecer felices y con una alta autoestima. 

¡Ánimo! Toda adversidad puede ser superada con amor y entrega.
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