Enséñales a los niños cómo pensar, NO qué pensar. 5 consejos para educar hijos exitosos


Durante el desarrollo de los hijos, los padres también aprendemos muchas cosas, no cabe duda que con el paso del tiempo se han descubierto nuevos métodos para ayudar a los niños a tener un crecimiento saludable física y emocionalmente, pero por mucho lo que más me ha sorprendido es el hecho de que tratamos de inculcar a nuestro hijos diferentes habilidades, les enseñamos a comportarse, a respetar las reglas básicas de convivencia, les enseñamos también a hablar, a relacionarse a controlar sus emociones, a leer y también a escribir, incluso a obedecer, pero ¿Cómo enseñarle a un niño a pensar? 

Muchos padres creen que el conocimiento práctico, el mostrar datos, memorizar procesos, enseñar verdades absolutas y saturar a los niños con fechas y nombres es algo bueno y necesario; sin embargo aprenderse la información al derecho y al revés sin cuestionar les está creando a los niños una mentalidad limitada, dejando de lado algo muy importante: su individualidad y su capacidad de construir su propia personalidad. Los niños no necesitan aprender qué pensar, ellos requieren desarrollar su propio pensamiento crítico, formarse opiniones personales y buscar siempre el conocimiento de manera constante y no “a fuerzas”. 


Desafortunadamente en las escuelas y en la sociedad actual, la manera de enseñar es sumamente rígida, es cuadrada y limitada, pues los maestros lamentablemente enseñan un único método para resolver los problemas, por ello cuando se les plantea a los pequeños otro tipo de enfoque, no logran entenderlo. 




Guía a tus hijos para que encuentren su propio camino, que aprendan a resolver sus problemas de diferentes maneras y sobre todo que piensen por su propia cuenta. Para ello me gustaría compartirte los siguientes puntos, recuerda que con esfuerzo, paciencia y constancia, todo es posible: 

1.No hagas todo por ellos

“Regálale un pez a un hombre y comerá un día. Enséñale a pescar y lo alimentarás por el resto de su vida”  Esta sabia reflexión es aplicable también a nuestros hijos; si les damos todo lo que desean de inmediato, solamente creamos monstruos tiranos, que no sabrán cómo pensar y resolver sus problemas cuando estén lejos de casa. Es como crearles una discapacidad a nuestros hijos, ya que ellos tienen manos, pies, y son capaces de pensar y resolver dificultades por su cuenta, entonces es necesario encaminar esa inteligencia y no inutilizarlos dándoles todo a manos llenas. Recuerda que como padres debemos guiar el comportamiento de los hijos para que encuentren su propia identidad, sus gustos y desarrollen su capacidad de reflexión.  

2.Ayúdalo a plantear varias soluciones a los problemas

Cuando nuestros hijos se enfrentan a los problemas de la vida cotidiana están desarrollando una mentalidad crítica, ya que deben trabajar su razonamiento para descubrir cuál es la solución más asertiva para determinado evento, pero además de ello, si cometen algún error, su cerebro trabaja en un proceso de adaptación y observación, para poder analizar lo ocurrido y plantear una nueva solución en base a lo que acaba de ocurrir. Es todo un proceso de aprendizaje, conocido como “Ensayo- error”.

Nosotros como padres podemos tomar el papel de guía y apoyar a nuestros hijos, motivándolos a encontrar nuevas soluciones a los problemas, pero sin decirles qué hacer, recuerda que lo mejor es fomentar siempre la iniciativa en ellos. 

3.Fomenta el hábito de la lectura

Leer es un gusto que todos deberíamos compartir, sin duda es algo que todos los padres enseñan a sus hijos ¡Por supuesto! Leer es esencial para aprender y para adquirir conocimientos, sin embargo he notado que muchos padres dejan de lado el hábito de la lectura y solamente se limitan a repasar las lecciones y libros que los niños ven en la escuela, mientras que en casa poco hacen para fomentar la lectura de manera constante y con otro tipo de contenido que no sean libros de texto. 

Además de que leer nos permite tener un vocabulario mucho más amplio, es bueno enseñar al niño a cuestionar la información que está obteniendo, checando en diferentes fuentes o fortalecer su comprensión lectora formulando preguntas abiertas, animándole a ir más allá usando su imaginación, haciendo dibujos y escribiendo las palabras que se le dificulten al pequeño.

4.Hazle preguntas abiertas

Las preguntas abiertas ayudan a los niños a pensar en distintas alternativas, a diferencia de una pregunta cerrada cuya respuesta sea solamente “sí” o “no”. Cuando se le cuestiona a los hijos y se les da una opción única, surgen las inseguridades y el temor a equivocarse, aunque también el pequeño debe trabajar en su confianza para cometer errores y aprender de ellos; sin embargo este tipo de preguntas les enseña a que todo en esta vida tiene una solución absoluta lo cual es falso. 

Lo ideal para desarrollar en el niño un método de razonamiento lógico más eficiente y abierto es formular preguntas en las que tenga que explicar el porqué de algo, así aprende a pensar por sí mismo y a emitir juicios de valor y opiniones propias. 

5.Comunicación

La comunicación es una herramienta muy importante para validar las relaciones en la familia, un niño que se siente escuchado y en confianza con sus padres tendrá alta autoestima y será más asertivo al momento de comunicar sus emociones con los demás, no solamente con sus padres. 

Es importante también darle al pequeño las herramientas para que sepa conversar y compartir lo que ha aprendido, y mostrarle que es importante también la comunicación escrita, ya que ver sus ideas en papel le ayudará a ordenar sus pensamientos y a cuestionar lo que no comprenda. Debemos aprovechar las inquietudes de nuestros hijos desde temprana edad para que se desarrollen como seres pensantes y con ganas de aprender siempre algo nuevo.

Recuerda que los primeros tres años de vida son críticos para los hijos, durante este tiempo podemos inculcarles muchos valores y hábitos que les ayudarán a desarrollar su pensamiento crítico, y el aprendizaje que tengan hoy, les traerá buenos resultados el día de mañana. Jamás dejes de alimentar la curiosidad y apoyar la iniciativa de tus hijos, verás que pronto se convertirán en jóvenes conscientes y cultivados, con un gran gusto por la lectura y una mentalidad capaz de resolver cualquier adversidad.
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