Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos. Mira como lidiar con las reacciones negativas de tus hijos


Las discusiones son muy comunes en cada familia, sobre todo cuando se trata de peleas entre padres e hijos adolescentes, ya que durante esa etapa de la vida, los jóvenes van adquiriendo independencia y tratan de confrontar a los padres para probar que tienen una mentalidad e ideología propias. 

Es entendible esa conducta “rebelde” que adoptan los hijos en algunas ocasiones, sin embargo nosotros como adultos maduros, tenemos que abordar de forma inteligente las problemáticas, para dirigir a los hijos y hacerles ver que la autoridad seguimos siendo los padres, pero el detalle aquí recae en no entrar en ese juego de frustraciones y respuestas absolutas, pues esto no lo aceptará el hijo adolescente. 


Tampoco es necesario recurrir a la humillación o usar frases como “Si no te parecen mis reglas, la puerta está muy grande” ni las amenazas o los gritos, pues hay que tomar en cuenta que durante la adolescencia los jóvenes atraviesan por cambios físicos y emocionales que los vuelven vulnerables ante las críticas y los regaños excesivos de los padres. 



Existen diversas estrategias que se pueden usar para evitar dañar la autoestima del hijo adolescente, y a la vez corregirles con amor y paciencia. Aquí te compartiré algunas: 

1. No grites

Muchas veces para demostrar poder o autoridad, los padres recurren equivocadamente a los gritos, pareciera una buena estrategia, ya que se gana la atención de los hijos, pero con el paso del tiempo, este método va perdiendo efectividad, ya que cada vez que se alza la voz, la ira, el coraje y el enojo se apoderan de los padres y dejan de analizar la situación objetivamente, perdiendo el control. 

Varios jóvenes han confesado sentirse agredidos ante los gritos de sus padres, por lo que son poco receptivos, ignoran las palabras y condenan el hecho, así que rara vez ponen atención cuando se sienten agredidos, por lo que toman una actitud a la defensiva. 

El respeto es algo que él aprenderá de ti, muéstrale respeto aunque sea joven, y él se dirigirá de la misma manera hacia ti, pero incluso si no lo hace, tú con justa razón podrás calmarlo diciendo “No me grites, yo estoy escuchando tranquilamente, no hay necesidad de faltar al respeto” La mayoría de los jóvenes notan su error y tratan de mantener la calma. Recuerda, sé firme sin alzar la voz. 

2. Aprende a ser flexible

Es necesario encontrar un equilibrio entre los permisos y las restricciones, ya que cuando se le dan demasiadas libertades a un adolescente, pueden creerse demasiado grandes o autosuficientes para decidir sobre absolutamente todo, lo cual traerá problemas si se intentan poner límites más adelante, o lo que es lo mismo, los padres perderán la autoridad. Pero si hacen lo contrario y solamente prohíben a los hijos llevar a cabo actividades propias de su edad, lo que pasara es que el joven jamás aprenderá a negociar y será mucho más influenciable en el mundo exterior, ya que como su padres no le permiten hacer nada, buscara “comerse el mundo” cuando esté fuera de casa. 

Siempre es bueno negociar con los hijos adolescentes, obviamente en cuestiones que puedan serlo y que no les representen peligro o daño. 

3. Mantén una buena comunicación con tus hijos

A veces es difícil, pero si se va trabajando en la confianza desde temprana edad, el hijo adolescente sabrá que existen cosas que puede expresar con sus padres y que no por ello será juzgado. Hay que entender también, que en estos momentos de la vida, los jóvenes tratan de tener mayor independencia y privacidad, pero hay que tratar de darles confianza y entenderlos sin escandalizarse sobre los problemas que tienen. 

4. No te desquites con tus hijos

Muchas veces la frustración con la que vivimos a diario, nos hace perder el control ante los pleitos con los hijos; observa muy bien que quizá varias discusiones se ocasionan porque levantas la voz y estás sometido a ciertas presiones, las cuales te hacen reaccionar de manera exagerada ante los problemas que ocasionan los adolescentes. 

Cuando sientas que no estás en la mejor disposición de resolver ciertos problemas, relájate y cálmate antes de reaccionar de una manera que vaya a dañar a tu hijo o que sea contraproducente. Piénsalo “Si no va a mejorar la situación, no tiene caso decirlo”. 

Toma unos momentos para analizar la situación, muchas vece es mejor alejarte, pensar un poco, hacer de cuenta que todo está bien y cuando las cosas estén más relajadas, hablar con claridad los desacuerdos y malentendidos.

5. Fija límites desde un principio

Muchas veces es difícil establecer límites de conducta en la adolescencia porque durante la infancia se les permitió a los hijos hacer prácticamente todo lo que quisieron. 

Cuando los hijos llegan a esta etapa, deben saber desde un principio que las malas conductas, tendrán consecuencias poco favorables, como restricción del uso del celular, de la computadora, los videojuegos e incluso castigar salidas con amigos. Para ello, los padres deben seguir monitoreando y controlando el tiempo de uso de ciertos aparatos. 

Recuerda que con un poco de paciencia, amor y mucho entendimiento, se puede lidiar con esta complicada etapa en la vida de los hijos. Es necesario recordar de vez en cuando que nosotros ya hemos pasado por eso y que tampoco fue sencillo. Nosotros ya aprendimos a controlar nuestras emociones, ya tenemos una personalidad inquebrantable y un criterio propio, dejemos que ellos encuentren el suyo.

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