Es mejor prevenir que lamentar. Señales de que tu hijo podría estar sufriendo abuso SËXUĄL


Es imposible estar todo el día junto a nuestros hijos, por más que queramos protegerlos, cuidarlos y estar al pendiente de todo lo que hacen o con quién están, resulta una tarea prácticamente imposible. Ni siquiera las madres que se dedican 100% al hogar son capaces de conocer todo lo que los pequeños hacen, ya que hay momentos en los que no convivimos con ellos, y aunque esto provoque un poco de angustia, es necesario dejarlos que se desenvuelvan en el mundo por su cuenta en algunos casos ¡Es decir! No podemos estar en la escuela o en el recreo con ellos ¿O sí?. 

Para muchos padres existe una preocupación enorme, la cual lamentablemente se ha hecho realidad en algunos casos y esa consiste en el miedo a que nuestros hijos sean lastimados o abusados físicamente, ya sean niños o adolescentes, pues ambos se encuentran en edades sumamente vulnerables. Lo mejor que podemos hacer para cuidar a nuestros hijos es prevenirlos y respetar cuando no quieren estar alrededor de cierta persona adulta, ya que esto es un indicador de que algo malo está ocurriendo. 


No hay que confundir las faltas de respeto con los límites que los niños y jóvenes imponen hacia otros respecto a su cuerpo, ya que esto podría evitar una situación que les cause dolor, sufrimiento y severos traumas a los hijos. Si realmente buscas cuidarlos, ayúdales a fortalecer su autoestima y enséñales a decir NO, a aquellas personas y situaciones que los pongan en peligro. 

Nuestra responsabilidad como padres también recae en observar y analizar qué es el abuso, ya que no solamente el contacto físico en las zonas privadas, es considerado como tal, para ello me gustaría compartir esta información que es sin duda valiosa para identificar conductas que pongan en peligro la integridad de los menores.

1. ¿Qué es el abuso y cómo identificarlo?

Para la terapeuta Adrianna Quattrone, el abuso físico va más allá del contacto físico, incluye también la manipulación, los tocamientos o el exhibir partes del cuerpo, con tal de despertar estímulos corporales que son inapropiados para los niños o jóvenes. Este tipo de abuso ocurre sin consentimiento y en condiciones de desigualdad, ya que la madurez del pequeño o del adolescente, no es la misma que la de cualquier adulto. Cualquier tipo de poder ejercido contra la voluntad de un menor para la satisfacción de una persona adulta, es considerada como abuso, así lo señala también la especialista en maternidad y crianza Marisa Russomando. 

Es decir, no solamente el tocamiento procede como abuso hacia menores, ya que los niños al ser obligados a presenciar conductas no aptas para su edad, pueden crecer con traumas y tener dificultades de comportamiento y desarrollo.

Cualquier conducta física, o incitación verbal que trate de temas de tipo romántico en un sentido más adulto, se podría manejar como abuso hacia menores, ya que esto siempre deja huella en los pequeños.

2.No ignores las señales físicas

Como señales del tipo físico, es decir, manifestaciones de dolor en el cuerpo del menor, ya sea en las partes privadas o cualquier otra zona, son motivo de alarma para los padres, por lo general en los niños y aún más en los adolescentes, es de vital importancia poner atención a este tipo de características: 

· Camina de manera extraña, como si algo le doliera.

·Presenta rozaduras, moretones o señales de violencia en sus partes nobles. 

·Infecciones urinarias o hemorragias repentinas en los órganos reproductores. 

·Secreciones extrañas o poco comunes en personas de su edad o de su género.

·Lesiones en la zona interna o externa de sus zonas privadas.

3.El comportamiento de una víctima de abuso

En cuanto a conductas que reflejan el daño físico o emocional de la víctima, podemos encontrar los siguientes:

·Conductas poco comunes en niños de su edad, que buscan imitar comportamientos adultos en el terreno físico.

·Obsesión constante con tocamiento propio para complacerse o implicar a otros para llevar a cabo dichas conductas.

·Manifiestan comportamientos o palabras de temáticas no aptas para su edad. 

·Se interesan demasiado en las relaciones interpersonales a pesar de su corta edad. 

·Pueden desarrollar conductas depresivas o excesivamente agresivas. 

·Se aíslan de los demás y reprimen sus emociones.

·Pierde la confianza en los adultos en general y rechaza a alguno en especial. 

Para enfrentar esta problemática es necesario permanecer en calma y por nada del mundo obligar al niño o al menor a hablar si no se siente cómodo o en confianza, ya que esto solamente traerá malas reacciones y no ayudará a dar con el responsable. 

Hazle ver que no tiene la culpa de nada de lo ocurrido, y explícale que ante todo, lo primero que harás será protegerlo y para nada juzgarlo. Si el menor ha manifestado señales físicas de este tipo de abusos, lo primero es acudir con un pediatra para examinar posibles daños en órganos reproductores o infecciones e incluso para descartar alguna enfermedad de transmisión. Será el mismo pediatra quien se encargue de analizar esto y recomendar la terapia psicológica. 

Ante todo debemos enseñar a los pequeños a defenderse utilizando su instinto y no obligándolos a estar con personas que no les inspiren confianza. No dejes a tus hijos en manos de cualquier persona, mantenlos a salvo y únicamente con personas que sean aptas para cuidar a menores tan vulnerables. 
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