Esto es lo que pasó cuando deje de decirle groserías a mi pareja por un mes. No me lo esperaba


¿Qué tan frecuente es el uso de groserías en tu forma de hablar? Lo pregunto porque poco a poco le hemos convertido en una parte importante de nuestro idioma y llega un momento donde no sentimos que estemos cometiendo una falta.

Todos crecemos y vamos aprendiendo lo que cada palabra significa, pero muchas veces olvidamos lo rico que es nuestro vocabulario y que el sentido a una palabra puede impactar en las emociones tanto de nosotros como las de las personas con las que nos relacionamos. En esta ocasión, quiero hablarte sobre lo que ocurre cuando usas groserías para comunicarte con tu pareja y tus hijos. 


Quizá era la forma de comunicarse en tu casa, los ambientes a los que te has expuesto te hicieron hablar así para estar a la par de los demás o viviste otras circunstancias…el punto es que ahora las groserías ocupan la mayor parte de tu vocabulario y aunque lo dudes, está afectando tus relaciones. Hablando de la familia, puede ocurrir lo siguiente: 



1.- Recibes malos tratos por parte de los demás

2.- Te exaltas ante los problemas, dices cosas de las que después te arrepientes.

3.- Provocas que te tengan miedo y que se alejen de ti con tal de no recibir una ofensa. 

4.- Puedes provocar una separación de tu pareja al ser constante con los malos tratos.

5.- Evades problemas emocionales que has cargado por mucho tiempo y sigues sin resolverlos. 

Hace tiempo me tocó conocer a una pareja donde la esposa se expresaba constantemente con groserías. Sobra decir que el ambiente en su hogar siempre era tenso, las peleas eran constantes y hasta estuvo a punto de colapsar el matrimonio, pero con todo esto, la mujer entendió que tenía un problema y así decidió ir a terapia. Cuando le pidieron que dejara de usar las groserías para expresarse, esto fue lo que descubrió:

1.- Tuvo mejor comunicación con su pareja 

Ahora todo se aclaraba entre ellos, la mujer ya no tenía la necesidad de gritar o insultar y cuando expresaba alguna inquietud, su esposo mostraba una completa disposición para aclararlo todo, era más paciente con ella y más tolerante. 

2.- Empezó a trabajar en sus problemas personales

Descubrió que todo eso de las groserías estaba detonándose por problemas que vivió hace tiempo y en la terapia, trabajó en cerrar esos ciclos, aprendió a perdonar y se liberó de todas esas cargas. Por lo tanto, su actitud era otra hacia la vida y ya no sentía la necesidad de hablar con groserías.

3.- Había más detalles 

Ya que su trato hacia su esposo había mejorado tanto, él se mostraba más detallista con ella, era como si se hubiera vuelto a enamorar, pero con más fuerza. Él se interesaba por todo lo que ella hacía, sentía o quería, la cuidaba tanto que no sentía que tenía que estar a la defensiva con esas palabrotas a la hora de hablar. 

4.- El impacto también se dio fuera de su entorno familiar

Como su actitud cambió, mejoró sus relaciones con los compañeros de trabajo, ahora ella y su esposo eran invitados a más eventos sociales y no había temor de que fuera a decir algo inapropiado. Incluso, recibió un ascenso en su trabajo. 

5.- Resolvía más rápido los problemas

La mujer aprendió a controlar sus emociones, cuando pasaba algún imprevisto, en lugar de quejarse se tomaba unos segundos para calmarse, acomodar sus ideas y buscar una solución. Nada de estallar en el momento y hacer el problema más grande. 

6.- Mejoró la relación con sus hijos 

Sus hijos ya no sentían miedo de acercarse a ella y recibir una grosería, platicaban libremente todo lo que sentían o podían estar en el mismo lugar sin sentirse incómodos, se comportaban con más alegría pues demostraban amor a su madre y ella les correspondía. 

7.- Fue tratada con más respeto 

Ya que ella empezó a respetar a los demás, todos la trataban mejor, la respetaban, la consideraban en decisiones importantes. Como dicen por ahí “en el pedir está el dar” y no había manera de que se le negara algo o se le ignorara si hacía todo de buen modo. 

Este ejemplo ilustra perfectamente lo que ocurre cuando actuamos con violencia verbal hacia quienes nos rodean. Perdemos grandes oportunidades y aunque nos queramos engañar diciendo que “así somos”, todas las relaciones resultan afectadas de alguna manera. 

Si sientes que tu uso de groserías se está saliendo de control, acude con un especialista, pues esto indica un problema emocional que has ignorado y que necesitas atender para poder ser feliz. Una grosería aparece cuando algo nos toma por sorpresa y nos molesta enormemente, pero no le justifica. 

Recuerda que tú eres quien decide cómo reacciona ante lo que vive ¿deseas hacer el problema más grande o superarlo? 

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