Esto es lo que siente tu bebé durante el parto. Sin saberlo tú lo ayudas a soportar


Siempre he pensado que las mujeres tienen una magia especial, ya que logran pasar por una de las experiencias más maravillosas de la vida, el traer a otro ser humano al mundo. 

Sin duda admiro el amor que empuja a las futuras madres a soportar intensos dolores, malestares y todo tipo de contratiempos con tal de ver, después de nueve largos meses, a la pequeña persona que estuvieron protegiendo dentro de su vientre. 


No cabe duda que la naturaleza es tan sabia, que ha dotado a las mujeres de cualidades que se hacen presentes durante este periodo, pero lo más increíble, ocurre al momento del alumbramiento, el cual puede resultar bastante doloroso para la madre, sin embargo la ciencia ha descubierto que instantes antes de que el bebé salga al mundo, ambos seres se complementan y trabajan en equipo para poder conocerse. 


Me pareció muy interesante este fenómeno tan bello y que representa justamente ese amor que fue creciendo poco a poco, pues los pequeños sienten ese vínculo con la madre y se encargan de ayudarle. 

Las contracciones

Lo primero que ocurre cuando el alumbramiento está por llegar es la ruptura del saco amniótico, la bolsa donde se encontraba alojado el bebé, lo que significa que las contracciones comenzarán, aunque en algunos casos ésto puede ocurrir después. Las primeras contracciones suelen ocurrir cada veinte minutos, hasta que se van volviendo cada vez más frecuentes, cada diez minutos, hasta que están separadas por 90 o 60 segundos. Cada mujer tiene distinta tolerancia, pero por lo general, las contracciones suelen ser dolorosas, aunque lo curioso es que mientras la madre tiene esa sensación de malestar, el bebé va empujando hacia abajo para colocarse en el canal de nacimiento y poder salir al mundo rápidamente, evitando a la madre sufrimiento innecesario. 

La dilatación

Mientras el bebé se va deslizando por el canal de nacimiento, va ayudando a la madre con la dilatación; sin embargo durante ese momento, el pequeño no recibe suficiente oxígeno, pero afortunadamente el cuerpo de la mujer está diseñado para mantener calmado al bebé mediante la producción de oxitocina, una hormona que actúa como un calmante natural, ésta es también conocida como “la hormona de la felicidad” para evitar estrés al pequeño durante el parto. 

Mantente relajada

Las madres que mantienen la calma, una respiración controlada y no se estresan con el dolor, ayudan al bebé a recibir oxitocina y sobrevivir a este momento crítico, mientras se desliza por el estrecho canal hacia el exterior. De acuerdo con algunos estudios, muchos recién nacidos muestran algunas señales de sueño durante el parto, debido a la relajación provocada por la segregación de oxitocina de la madre, la cual el bebé recibe a través de la sangre y del cordón umbilical. 

Cuando la mujer se estresa y no puede controlar el dolor, ocurre todo lo contrario, pues aumenta la adrenalina y el cuerpo produce una sustancia llamada cortisol, la cual afecta al bebé y también a la madre, ya que los músculos se tensan y el pequeño puede sufrir por la falta de oxígeno, ya que sin oxitocina, el trauma será inevitable. 

En los brazos de la madre

Cuando el pequeño ha llegado al mundo, después de todo el trabajo realizado por ambos, lo primero que se debe hacer es atenderlo y llevarlo lo más pronto posible a los brazos de la madre; la psicóloga Sara Jort asegura lo siguiente: “Sabemos que en la primera hora tras el parto se da un escenario neuroquímico irrepetible” ya que el bebé se encuentra ante un nuevo mundo, y lo primero que buscará guiado por el olor, el latido del corazón y la voz de la madre, será su pecho y la leche, además de la sensación de calor que sentía dentro del útero. Este es sin duda el primer vínculo emocional que el bebé refuerza con su madre y resulta gratificante, bello y mágico para ambos. 

No cabe duda que cada día descubrimos más maravillas sobre el milagro de la vida, ahora ya sabes que realmente el sufrimiento y el dolor que acompaña a la madre durante el alumbramiento es compartido por el bebé, es como un baile preciso, un trabajo en conjunto y una manera de comenzar a conocer exactamente lo que necesitan el uno del otro: cercanía y amor. 
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