Las 5 cosas que más lastiman a una madre y pocos conocen. Comparte para que todos sepan…


He escuchado cientos de quejas por parte de los hijos hacia sus madres, se que es lógico hasta cierto punto,  pues hay personas que han vivido una infancia difícil, y ese coraje y resentimiento lo manifiestan durante la juventud, pero no por ello se justifica un mal trato hacia quien nos han criado y desea solamente nuestro bienestar. 

Si eres un adolescente o joven que lee mis recomendaciones, el día de hoy quisiera plantear un tema que me parece importante, y ese sobre el trato que nosotros como hijos tenemos hacia nuestra madre. Parece eterna y repetitiva la frase “Lo entenderás cuando tengas a tus hijos” pero tiene toda la razón del mundo, cuando uno es joven, poco o nada entiende sobre la responsabilidad que significa el criar a una persona, el enseñarle valores, educarla y tomarla bajo su protección, porque eso es precisamente lo que una madre hace por nosotros. 

Siendo hijo puedes juzgar fácilmente como espectador, pues la percepción desde afuera siempre será distinta, constantemente señalando los errores, los vicios y las “exageraciones” por parte de la madre, pero ¿Alguna vez te has preguntado si con tu conducta has dañado a tu madre? Quizá no, porque ella siempre tiene para ti una sonrisa amable y perdón en su corazón, jamás te reclama nada y sobre todo tiene esa prudencia y madurez para repetir en su interior “Mi hijo no quiso decir eso, fue la ira del momento, ya se le pasará”


Hoy te invito a reflexionar sobre las acciones que hieren profundamente a esa persona que te ha dado todo lo que tiene para verte crecer sano, amado y feliz: 

1. Peleas familiares

Las peleas familiares entre el padre y los hijos, o entre hermanos son como puñales que se clavan en el corazón de nuestra madre. Es doloroso ver como el hogar que con tanto esfuerzo y amor fue construido se deshace a causa de los pleitos y malentendidos, o a causa del orgullo de los hijos, que no son capaces de ver que sus padres no son perfectos y también cometen errores. 

El ser jóvenes es complicado, todos los sentimientos se encuentran a flor de piel, y en ocasiones son demasiado impulsivos, pero es necesario luchar contra ese egoísmo, pensar sobre lo que realmente pasará si deciden ponerse al pelear con cada miembro de la familia ¿Vale la pena entrar en una discusión con mis hermanos? ¿No será mejor calmarse y hablar para resolver los conflictos? Aunque obviamente cuesta más trabajo encontrar la paciencia para lidiar con los problemas, piensa en cómo se sentirá esa persona que siempre ha procurado tu bienestar. 

2. No saber qué ocurre con sus hijos

Una madre tiene una intuición única, no necesita preguntar a sus hijos para saber que algo anda mal con ellos, pueden percibir cuando están tristes, molestos o cuando algo malo ocurre en sus vidas; por ello les duele el ver a sus hijos heridos o preocupados por algo y el no tener respuesta cuando ella pregunta en qué puede ayudar. El sentirse incluida en la vida de los hijos es algo que mueve a toda madre, pues aunque no se encargue de resolver tus problemas, siempre busca ser una guía y darte palabras de aliento. Recuerda que ella jamás te juzgará, pues su bondadoso corazón solamente busca ayudarte a superar ese trago amargo, platica con ella, hazle saber que tienes en ella plena confianza, conviértela en tu refugio, pues jamás te abandonará. 

3. La indiferencia

La indiferencia hacia quien te ha apoyado siempre es una injusticia que muchas veces por el ego somos incapaces de ver; muchos hijos suelen “castigar” a sus madres con esta terrible actitud de desprecio, y aunque ellas se muestran fuertes, en realidad sufren en silencio, siempre tratando de comprender que la edad por la que pasan es difícil y que todo pasará. Entiende un poco a tu madre, sólo haz un esfuerzo para conocer el por qué no te deja hacer siempre lo que quieres, recuerda que muchas veces ella lo único que quiere es enseñarte y prepararte para la vida. Deja que forme parte de tu planes, no tienes que platicarle todo, simplemente conviértela en un pilar importante en tus decisiones, pues ella lo único que quiere es verte feliz y lleno de éxito. 

4. Insultos 

Las palabras pueden herir de una manera mucho más intensa que los golpes, pero lo que lastima más a una madre, son nuestras actitudes, esas críticas salvajes hacia su persona, el desprecio y los ataques hacia su manera de pensar o a aquellas cosas que ella ignora; no insultes la inteligencia de tu madre jamás, pues muchas veces ellos no pudieron terminar sus estudios o sus metas con tal de verte cumpliendo las tuyas.

Ámala como es, acéptala y jamás le faltes al respeto, ya que ella siempre ha estado ahí para defenderte de toda esa gente que busca hacerte daño y humillarte. 

5. La ingratitud

La ingratitud es como un puñal frío que le clavas por la espalda a una persona que siempre ha estado ahí para ti. Tu madre siempre te apoyará de manera incondicional, nunca pedirá nada a cambio, pero aún así, lo mínimo que puedes hacer para devolver un poco de lo mucho que te ha dado es reconocer el esfuerzo que ella ha hecho para que te convirtieras en la persona de bien que eres hoy ¿No crees que es sumamente cruel el ignorar su esfuerzo y hacerle sentir que no vale todo lo que ha hecho? 

Dile lo mucho que la amas y que valoras todas sus noches en vela, las horas extra en el trabajo para poder comprar tus materiales escolares, o ese celular que te regaló en Navidad, dale las gracias por su paciencia y por los regaños que te han hecho ver que la vida hubiera sido más complicada sin todas esas enseñanzas. 

No olvides demostrarle todo ese amor el día de hoy, porque esa mujer tan especial en tu vida, por más que lo desees, no estará en este mundo para siempre. Atesora la compañía de tu madre tanto como ella ha disfrutado tenerte a su lado. ¡Que lo pasen bien! 

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