Mira por qué te cuesta tanto olvidar el pasado. 5 consejos para superarlo y ser feliz



¿Qué has aprendido de los momentos difíciles? Lo pregunto por lo siguiente:  hay quienes de ahí se han levantado con más fuerza y otros que viven pensando en lo que ocurrió hace tiempo, aún les provoca dolor y sobre todo, les ha impedido seguir con su vida, ni hablar de prestar atención en el presente o ver con emoción el futuro.

En esta ocasión quiero hacerte algunas sugerencias sobre lo importante que es dejar de darle importancia a cosas que te dañaron en el pasado, pues teniéndolas tan presentes, te impiden disfrutar de mejores oportunidades en la vida y esto afecta enormemente la relación con tus seres queridos y tu pareja, tu desarrollo profesional y más.  

Estoy seguro de que muchas veces te has hecho esta pregunta: “¿Por qué a mí?”, yo lo he pensado infinidad de veces, pero mi experiencia y las historias que he conocido me han hecho cambiar un poquito mi enfoque y así, me di cuenta de que esa no era la pregunta correcta. Lo que todos debemos preguntarnos es “¿Para qué?” 


Pensar una y otra vez en lo que nos ocurrió en el pasado evita que cerremos esa herida, a la larga hasta nos puede provocar graves padecimientos físicos o emocionales, como el cáncer y la depresión. Por una parte debes entender que todos tenemos procesos distintos, es diferente el tiempo que te lleva a ti superar una ruptura amorosa que el que le lleva a tu amiga o a tu hermana, no hay un tiempo determinado. El problema se da cuando pasas años lamentándote. Si este es tu caso quiero que sigas estas sugerencias: 

1.- ¿Qué ha pasado con los involucrados? 

Lo más probable es que ese dolor que sientes tenga relación con alguien más. Si fue una ex pareja y él o ella ya tiene a alguien más ¿has pensado que tú también tienes derecho a ser feliz? Quizá tu pena sea relacionada a la pérdida de un ser querido ¿crees que a esa persona le gustaría verte así? Haz un homenaje a su vida con tu felicidad. Lo que quiero decirte con esto es que todos tenemos tragos amargos, pero contamos con todo para digerirlos y superarlos, puedes continuar tu camino.

2.- ¿Qué oportunidades has dejado ir por seguir pensando en esa experiencia? 

Debes entender que el pasado no se puede cambiar, y que si éste te ocasiona problemas en el futuro, al final de cuentas se trata de algo que no ha ocurrido, por lo tanto lo que más cuenta es tu presente. Quizá tu dolor te impidió conocer un nuevo amor, nuevas amistades, te hizo perder grandes oportunidades de trabajo y eso no es culpa de quien te dañó anteriormente, sino de ti, que has tenido miedo de algo nuevo. 

En muchas ocasiones preferimos quedarnos con el dolor que darnos una nueva oportunidad, pensamos que es mejor mantener esa sensación que percibir un vacío o fracasar, pero no puedes dejar que el miedo te controle. 

3.- ¿Qué aprendiste o qué descubriste de ti? 

Como lo mencioné anteriormente, debes preguntarte “¿Para qué?” De todas las experiencias que vivimos puedes aprender algo, incluso de los momentos dolorosos. Sentiste algo nuevo, te sorprendiste por tu manera de reaccionar, aprendiste a tomar precauciones para que no se repita algo así, te hizo valorar más a tus seres queridos, eliminaste a personas tóxicas de tu vida… Los aprendizajes pueden ser de cualquier tipo y ¿sabes? Esto hace que esa sea una experiencia útil para ti.

4.- ¿Hay algo que puedas cambiar al respecto?

Ya dijimos que el pasado no puede alterarse, pero ¿qué tal si perdonas o pides perdón? Esto te permitirá liberarte de la pena y también ayudará a las otras personas involucradas. Te sentirás más relajado y podrás pensar con claridad sobre lo que requiere tu atención en la actualidad. 

5.- ¿Has pensado en buscar ayuda profesional? 

Es cierto que todos tenemos tiempos diferentes, pero cuando este dolor te ha acompañado por más de dos años y no hay una mejoría en tu vida, es momento de buscar apoyo. Esto no quiere decir que hay algo mal en ti, al contrario, estás buscando un recurso que te haga salir de este dolor, es como una forma de invertir en tu felicidad. 

Es imposible tener una vida perfecta, pero los tragos amargos son los que te harán valorar lo mejor de la vida. Aprende a experimentar el duelo de las pérdidas y a continuar tu camino, la felicidad te está esperando y sólo es cuestión de abrirle la puerta para que vuelva a entrar en tu vida.
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