Perdóname hijo. La carta que muchos padres no se atreven a escribirle a sus hijos


No importa cuál sea tu oficio o profesión, ser padre es el trabajo más difícil y gratificante del mundo, sin embargo, nadie nace sabiendo ser padre y en ocasiones, sin querer terminamos lastimando a quienes más amamos, nuestros hijos.

Por eso el día de hoy quiero compartir con todos ustedes una bonita reflexión que podría cambiarte la vida. 



“Perdóname hijo…


Sé que a pesar de que me he esforzado, no he sido el mejor padre. En mi afán por protegerte y evitar que te equivoques en un futuro, he sido demasiado estricto; te he regañado por cosas que ahora entiendo que realmente no tienen sentido; te regañe por haber derramado el te en la mesa, por ensuciarte la ropa mientras comías, por gritar al salir a jugar y por muchas otras cosas que ahora entiendo, son parte de esa hermosa etapa llamada niñez. 


Te he gritado frente a tus amigos y en la mesa frente a toda la familia pensando que te corregía, cuando en realidad lo único que hacia era humillarte, pero a pesar de eso tú siempre estás ahí, viéndome como tu héroe, como tu ejemplo a seguir y regalándome una sonrisa que aunque en el momento no me doy cuenta, es lo que me motiva a levantarme todas las mañanas, a fijarme nuevas metas y principalmente a vivir.

Te has acercado a mi tantas veces con un inmenso dolor en tus ojos y a pesar de haberlo notado,   en lugar de preguntarte cómo te sientes o qué es lo que te ha pasado, he desquitado mi estrés y preocupaciones contigo gritándote ¿Y ahora qué quieres? !Ya deja de llorar!, !Me desesperas!, !Ya no te aguanto! pero tu inocencia y amor es tan grande, que sin fijarte en mis regaños y gritos, me has premiado corriendo a mis brazos con esa dulce mirada que aún llena de tristeza, en silencio solo me grita “ Papi te amo”.

Perdonarme por tratar de compensar mi ausencia con regalos, cuando en realidad lo único que siempre quisiste era mi tiempo, ese que yo tantas veces te negué por mis ocupaciones, trabajo y por pensar de más en cómo sería tu futuro olvidándome de que también existe un presente y que con mi indiferencia, te he lastimado sin darme cuenta.

Espero que no sea demasiado tarde para remediar mis errores, pero es hasta ahora que me doy cuenta de todo el tiempo que he desperdiciado gritándote, buscando tus errores y tratando de corregirlos, que me olvide de lo afortunado que soy de ser tu padre. 
Te juzgue como un adulto cuando ni siquiera yo en todo este tiempo he podido dejar de equivocarme, por eso hoy estoy aquí para pedirte perdón y parea decirte que aunque he actuado de forma incorrecta muchas veces, TE AMO y por ti daría mi vida. 

Con amor, tu padre…”

Los hijos son la mayor bendición que Dios nos ha dado, no la desperdicies por orgullo o por tratar de vivir en un futuro que aún no llega. Disfruta a tus hijos y pase lo que pase, no olvides decirles todos los días cuánto los amas.

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