¿Por qué aferrarse a un dolor? 6 pasos clave para sanar y volver a sonreír


Las heridas emocionales son algo que todos llevamos dentro; en algún punto de nuestra vida las cosas no siempre han salido como esperamos y la confianza que depositamos en algunas personas es traicionada, lo cual dejará una huella devastadora en nuestro ser. Hay quienes después de tantas cicatrices y golpes de la vida, crean una armadura para endurecer su corazón y no volver a caer en el mismo engaño, pero cuando el tiempo pasa y esas experiencias dolorosas siguen frescas en la memoria, hay que actuar para superarlo todo y volver a vivir. 

Te sugiero dejar atrás el pasado y tomar del dolor el valioso aprendizaje de que todo en la vida cuesta, pero no por ello debemos dejarnos vencer. ¿Te sientes triste y derrotado pero con la voluntad de salir del agujero de la desesperación? Entonces es hora de que leas lo siguiente, pues te puede ayudar a encontrar de nuevo el camino hacia la felicidad. 


Mejor anímate a cambiar tu actitud de víctima por una más asertiva que te ayudará a mejorar tu porvenir. 

1. Acepta lo que ha ocurrido

Cuando sabes que el dolor ha llegado al límite en que te impide seguir adelante y tu vida se ha vuelto una tortura, es momento de aceptar lo ocurrido, de cerrar ese terrible ciclo y aprender a sacar lo mejor de la situación. La fortaleza del carácter, y en general de cualquier ser humano, se va marcando de acuerdo con sus vivencias y las más terribles son las que nos dejan las lecciones más importantes. Deja de pensar en el dolor y comienza a ver las cosas desde otro ángulo. Quédate con lo bueno y desecha el dolor, verás que con una actitud positiva y un poco de tiempo, toda herida sanará. 



2. No dejes que el dolor te afecte tanto tiempo

Ayúdate a sentir cosas positivas, realiza actividades que te resulten placenteras y recreativas, haz ejercicio, retoma tus viejos proyectos o genera nuevas propuestas para que sigas creciendo como persona. Hay dos caminos a seguir por quienes han sufrido una traición y los golpes de la vida: pueden quedarse el resto de su vida dando lástima y siendo víctimas del sufrimiento o pueden tomar nuevamente las riendas de su destino y seguir adelante, ¿Cuál vas a elegir? Por supuesto que continuar es más complejo que lamentarse, pues requiere hacer frente a los retos, a lo desconocido; pero ninguna persona exitosa ha llegado lejos actuando como víctima. 

3. No esperes a que alguien te rescate

Es importante considerar que la vida depende sólo de nuestras decisiones, constantemente vamos viviendo las consecuencias de nuestro actuar, pero es necesario aprender que cuando algo nos ha lastimado, lo peor que podemos hacer es buscar a alguien para sanar las heridas. No es justo dejar que otros carguen con nuestro dolor y tampoco es saludable, ya que terminaremos desquitando el coraje con la persona equivocada. Recuerda que mientras más tiempo tardes en sanar, tus malas experiencias afectarán más a quienes siempre te han apoyado. Una actitud así solamente da pie al rencor y  a la soledad. 

4. Perdónate y deja ir

Cubrirnos de lo que sentimos, negar que el dolor nos afecta y no aceptar lo que nos hiere es una manera de protegernos del dolor, pero es necesario aceptarlo para perdonar. Y no únicamente a quien nos ha hecho daño, sino a nosotros mismos por haber guardado tanto rencor y por haber provocado malestar a nuestros seres queridos con actitudes negativas. Cuando nos aferramos a algo doloroso revivimos todo eso que nos ha herido, y al hacerlo preocupamos a quienes nos rodean. Analiza lo que quieres sentir a partir de ahora. ¿No crees que es tiempo de perdonar a quien te ha hecho daño? Basta con una reflexión y decir: “Hoy me libero de estas ataduras, quiero ser libre y merezco vivir feliz”. Decreta hoy una nueva vida y busca en lo más profundo de tu ser esa bondad y amor que creías marchitos. 

5. Agradece lo que tienes hoy 

Sé agradecido con quienes se han quedado a tu lado y no lamentes cuando las personas se han convertido en sombras de tu memoria, a veces las malas situaciones son necesarias para aprender a distinguir a los verdaderos amigos. Cambia el significado negativo de tus experiencias por aprendizaje y dar gracias a Dios, a tu familia y a ti mismo por haber logrado llegar a tu destino. Piensa que cada día es una nueva oportunidad para crecer y demostrar que eres capaz de superar cualquier cosa a pesar del dolor. Recuerda siempre: de los errores es de lo que más se aprende. 

6. ¿Por qué aferrarse al dolor?

Me da mucha tristeza ver a las personas que se aferran al dolor por años y todo porque en vez de dejarlo, lo abrazan como si se tratara de algo positivo. Muchas veces lo que vence a una persona no son sus malas experiencias, sino el hecho de no cerrar esos ciclos, esas ganas de revivir lo malo por una absurda adicción al sufrimiento. Cuando estés solo y tengas tiempo para reflexionar responde esta pregunta: ¿Me ha traído algo positivo sentirme así? Si la respuesta es “no”, entonces parte de ahí para comenzar a enumerar todo lo que has perdido por enfocarte en el dolor, pues lo mejor siempre es dejar a un lado eso que daña para seguir adelante. 

Espero que estas reflexiones te ayuden a encontrar nuevamente el camino a la felicidad, porque nadie puede quitarte ese derecho; ni el dolor ni las decepciones, ni siquiera tú. ¡Que lo pases bien!

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