¿Por qué no puedo aceptar que todo acabó? Mira cómo retirarte con dignidad


Una ruptura siempre es complicada, así como dolorosa. Cuesta mucho trabajo poner un alto y decir ¡Ya basta! sin embargo, lo que resulta aún más complicado es olvidar y dejar ir a esa persona que aunque fue sumamente tóxica, ha dejado una importante huella en el pensamiento u sobre todo en el organismo. Aunque suena muy compleja la idea y existe una fuerte carga emocional, también hay motivos biológicos que nos demuestran el porqué el cerebro no es capaz de aceptar tan rápido una ruptura separación.

Existe un rasgo muy complejo en los seres humanos, llamado memoria emocional, la cual está marcada mediante los sentimientos y emociones que el cerebro relaciona con experiencias, personas y sensaciones. Por ejemplo el hecho de recordar a nuestra abuela con el olor de las galletas recién horneadas, o la capacidad de ligar una canción romántica con la persona a la que amamos. Todo ello juega un papel importante durante la relación y cuando ésta se termina, esas conexiones siguen perdurando, por ello es tan complicado dejar de pensar en la pareja y todas sus vivencias. 

Entre estos factores biológicos, todas las conexiones emocionales, la química y el tiempo que se tardó en construir una relación, olvidar a una persona resulta complicado por los siguientes aspectos: 


1. Actitud posesiva

Al estar con una persona se desarrolla un cierto sentido de pertenencia, motivado por el apego y la confianza que se ha dado con el paso del tiempo. Cuando esta sensación se vuelve enfermiza, se puede llegar a confundir con una necesidad, pues el apego emocional se da a partir de ese sentido de seguridad y afecto que la persona brinda. Este lazo es complicado de romper aun cuando la relación se ha terminado, por ello es común escuchar a las personas decir que extrañan a sus ex parejas, pero lo que realmente quieren, es tener exclusividad sobre esa persona.

2. Codependencia emocional

Este se relaciona profundamente con el primer punto, pero la codependencia va mucho más allá, pues ésta suele darse hasta en las relaciones más dañinas, como esa frase que dice “Pégame pero no me dejes” ya que, aunque las vivencias al lado de esa persona sean tormentosas, existan insultos, maltrato y rechazo, es imposible dejarla ir. 

La persona codependiente, siempre quiere saber cada movimiento de la pareja, busca agradarle a cualquier costo y por ello, la ruptura puede conducir a episodios depresivos muy fuertes. Este es un trastorno muy serio que debe ser resuelto con ayuda profesional.

3. Miedo a la soledad

El temor a estar soltero, sin una pareja que brinde cuidados y protección es una carga emocional muy fuerte que puede derrumbar a muchas personas. Aquellos que padecen inseguridades en su vida, se sienten vulnerables al estar por su cuenta, muchas veces porque no se quieren hacer responsables de su propia felicidad, o porque tienen la idea equivocada de que no podrán resolver sus problemas o estar bien sin la pareja, lo cual es falso. 

Lo ideal después de una ruptura dolorosa es enfocar la mente en nuestros objetivos anteriores, retomar proyectos y redescubrir nuestro papel en el mundo; obviamente toda esa sanación no será inmediata, pero es necesario ser pacientes y darse otra oportunidad de vivir felices sin necesitar a alguien más. 

4. Baja autoestima

Las personas que tienen baja autoestima, suelen reforzar su valor como seres humanos con el reconocimiento de los demás, sobre todo de la pareja, ya que únicamente se sienten valiosos o importantes cuando están con alguien más. Esto genera una resistencia a los cambios que una ruptura trae consigo, pues sienten que la persona que los amaba y apoyaba actuando como “su salvación” se aleja, así que el miedo y las inseguridades, se apoderan de ellos. El recuperar o aferrarse al recuerdo de la pareja, le devuelve a la persona insegura la esperanza de sentirse bien nuevamente. 

5. Temor al rechazo

Cuando se ha estado mucho tiempo con alguien y todo se acaba, siempre queda una extraña sensación y miedo al rechazo, pues no solamente se han compartido palabras, emociones y momentos felices, sino también caricias, contacto físico y mucho romance. Muchas personas tienen miedo a no poder sentir esa conexión especial con nadie más y a la vez temen no ser lo suficientemente atractivos para encontrar una nueva pareja con quien compartir esos momentos especiales, donde la química, el amor y la pasión desencadenan una sensación de bienestar. 

6. Sensación de pérdida de tiempo

Este es otro miedo que asalta a las personas que terminaron una relación, el pensar que han desperdiciado una parte de su vida, la cual nunca volverá; también sufren a causa de la incertidumbre que deja el vacío y el sentir que nada valió la pena durante años. La única solución a ello es tomar los buenos momentos, quedarse con el aprendizaje y volver a incorporarse con la idea de que todo pasa por una razón. No pienses que fue en vano, y tampoco te aferres a un amor que te ha herido por muchísimo tiempo, no ruegues por amor, porque la verdadera solución es aprender de los errores para encontrar a alguien con quien valga la pena formar una relación estable. 

Hay que tener paciencia y aprender a sanar, perdonar las cosas que nos han herido, cada quien puede vivir su duelo de la manera que mejor le parezca, tomando en cuenta siempre que se trata de un proceso con altibajos emocionales, pero que no por ello nos dejaremos vencer. El tiempo es un buen aliado, junto con las amistades sinceras, la familia y una actitud positiva para enfocarnos nuevamente en aquello que nos hace felices. ¡Que la pasen bien!
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