¿Te enojas muy fácilmente? Recupera el control siguiendo estos 7 consejos y no volverás a discutir


¿Has tenido momentos de locura? Me refiero a esos instantes donde todo deja de importarte y haces lo que tu instinto te dice, quizá estallas de coraje, das un golpe, alzas la voz, te echas a llorar, pitas porque el tráfico no avanza…bueno, podría ilustrarlo de varias formas pero creo que entiendes la idea. 

Hoy quiero compartirte algunos consejos para que puedas controlarte en esos momentos donde sientes que vas a estallar, pues dejarnos guiar por los impulsos no siempre nos lleva a un buen resultado, hasta nos puede cambiar la vida para siempre con una decisión. 

Los momentos de locura pueden hacer un problema más grande, por lo tanto lo mejor es mantener la calma para pensar con claridad, aquí te comparto mis sugerencias para lograrlo : 


1.- No hagas algo que no quieras que se sepa

Esto es clave, ¿para qué hacer algo que sabes que está mal? Nada bueno puede resultar de ello. Piensa en tu imagen, el concepto que tienen tus seres queridos de ti y cómo eso será afectado. 

2.- ¿Enojo? ¿Ira? Lo primero es calmarte

Sobran las situaciones que nos pueden hacer estallar, pero el enojo y la ira sólo nublarán tu mente y te impedirán tomar una buena decisión, cuenta hasta el 10 o el número que sea necesario, respira profundamente y verás que la solución aparece en tu mente.

3.- Si puedes, toma tu tiempo

Me refiero a que se vale decir que necesitas tiempo para digerir lo que está ocurriendo, cambia de ambiente si te es posible y entonces, más tranquilo, atiente el problema. 

4.- No permitas que se acumule la presión en ti

Muchas reacciones impulsivas se dan cuando por mucho tiempo hemos aguantado dolor, impotencia u otros sentimientos que lastiman. Lo que hacemos es convertirnos en una bomba de tiempo que estalla en el peor momento. No te guardes todo lo que sientas, compártelo con tus seres queridos, escúchalos y tu vida será más tranquila.

5.- Piensa en las consecuencias de tu reacción 

Por ejemplo, si estás atorado en el tráfico, te metes por un lugar donde no es calle o avanzas aunque el semáforo esté en rojo, obviamente habrá una infracción o podrías provocar un accidente. Si es otra situación y te da por gritar o insultar a la persona que te está inquietando, ¿vas a arreglar algo con eso? Con estos ejemplos creo que se ilustra bien la idea, piensa en lo que ese impulso va a provocar. 

6.- No te escudes en el alcohol

Muchas personas dicen que cuando hacen algo mal, no sabían lo que hacían porque estaban influenciados por el alcohol que tomaron o alguna otra sustancia, esto no te justifica. Es cierto que todo eso reduce los límites que cada uno de nosotros impone a nuestra persona, pero eso no implica que los demás deben aguantar nuestras acciones en esos momentos. 

7.- No juzgues a quienes viven un momento de locura

Todos podemos tener un desliz, dudo que tengamos la autoridad moral para corregir todo lo que vemos que los demás hacen y no nos parece. Lo mejor es conservar la calma y cuando veamos a la otra persona más tranquila, ofrecerle ayuda, si no, permite que alguien más lo haga.

Se que los impulsos son fuertes, que podemos sentir que tenemos las palabras en la boca, que por una vez no pasa nada, que la otra persona merece nuestra actitud, pero en nosotros también habita el gran poder de controlar lo que sentimos, no tengas miedo de usarlo. 
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