Todo lo que le enseñes a tus hijos marcará su vida. 8 errores que nunca debes cometer



Es importante ponerles disciplina a los niños, pues es responsabilidad de cada padre el ayudar a que los hijos saquen lo mejor de sí, mientras crecen protegidos en un ambiente feliz y saludable, pero no solamente cubriendo sus necesidades básicas, sino también mediante apoyo emocional; aunque es lógico que a veces nos entren dudas y remordimientos sobre lo que les estamos inculcando, ya que nadie sabe cómo ser padre en un principio, y tampoco existe un manual que nos muestre exactamente como hacerlo. 

Afortunadamente hoy hay tanta información sobre las necesidades emocionales de los hijos, y podemos aprovecharla muy bien, sobre todo, porque nos ayudarán a entender la gran diferencia entre enseñar e imponer, pues aunque parezcan lo mismo, una tiene un significado negativo y por lo tanto, será rechazada por los niños o puede crearles  inseguridades en un futuro. 


No te culpes si alguna vez has utilizado estos métodos para tratar de educar a tu hijo o hijos, recuerda que no lo importante es enfocarse no en los errores sino en todo aquello que puedes hacer para mejorar y darles lo mejor de ti a esas personitas, y así facilitar su vida, recuerda que criar niños fuertes es más sencillo que reparar adultos rotos. 



Evita a toda costa este tipo de conductas negativas, y verás que tus hijos tendrán una infancia feliz y armoniosa: 

1. Los gritos

Estos parecen una solución rápida a los problemas de conducta, sin embargo a largo plazo tienen un efecto muy negativo, ya que el niño actuará en base al miedo que la ha provocado el alzamiento de voz de sus padres; aparentemente ponen atención, pero en realidad han entrado en shock por la impresión y el miedo. Los niños que están sometidos mediante los gritos, suelen tener problemas de atención y autoestima cuando llegan a la adolescencia, en incluso en algunos casos, se pueden volver sumamente rebeldes y agresivos. 

No es necesario recurrir a los gritos para que los hijos comprendan, recuerda que aunque cueste más trabajo hoy, es necesario explicar con calma cuando están cometiendo un error o están cayendo en conductas inapropiadas, y corregir siempre mediante estímulos positivos. Ya que con el paso del tiempo, los gritos pierden su efecto, pues se acostumbran a ellos y pronto dejan de tener ese impacto, por lo tanto, nuevamente llegará la desobediencia. 

2. No tratarlos de acuerdo a su edad

Este error puede llevar a los padres primerizos a actuar de manera injusta, pues muchas veces tratan a los hijos de la edad que aparentan y no de la que realmente tienen, ya sea sobreprotegiendo o impartiendo responsabilidades que les son aun complicadas de manejar. He conocido a madres que aun siguen partiendo la comida de sus hijos cuando tienen ya 10 años, sólo porque lucen más pequeños de lo que realmente son, muchas veces puede parecer un detalle insignificante, pero el no dejarlos hacer lo que les corresponde, puede llegar a inutilizarlos y hacerlos sumamente dependientes de los padres. 

En otros casos, también he conocido a padres de familia que exigen a sus hijos, debido a su altura o rasgos más maduros, que se encarguen de labores que aun no pueden desarrollar bien, debido a que su madurez emocional es menor, lo cual crea frustraciones a temprana edad. 

3. Compararlos con otros niños

Recuerda que cada niño es un individuo, no existe un estándar de aprendizaje o habilidades que los niños deban cubrir a cierta edad, simplemente hay actividades que a algunos se les facilitan más que a otros. Recuerda ser paciente, no trates de “motivarlo” comparándolo con alguien más, ni con sus hermanos, compañeros de clase o amigos, porque lejos de impulsarlo positivamente, crearás una rivalidad innecesaria entre tu hijo y sus semejantes. 

La mejor manera de ayudar a tu pequeño a desarrollar sus capacidades, es observando sus aptitudes y guiándolo para que las fortalezca, además de brindarle apoyo extra en aquellas actividades que le resulten más complicadas. No te desesperes, recuerda que con apoyo y constancia, cualquiera puede mejorar.

4. No poner límites

Hay padres que son exageradamente intolerantes e inflexibles con la disciplina, y por el contrario, hay otros que son sumamente permisivos, es decir que no ponen un alto a las conductas reprobables de los menores. Recuerda que un niño que crece pensando que merece todo, se convertirá en un pequeño tirano; el hogar y la familia es la primer institución o círculo social a la que el niño pertenece, de ahí el va aprendiendo que existen reglas, normas de convivencia, límites y responsabilidades, pero ¿Qué pasa si no aprende esto en casa? Obviamente el querrá continuar con ese mismo comportamiento en todos lados, sin embargo este no le será permitido en la escuela, por ejemplo, lo cual le traerá serias frustraciones y un gran rechazo por parte de los demás compañeros de su edad. 

Poner límites hoy, asegura que los hijos tengan buenas relaciones humanas, sentido de pertenencia y que crezcan felices. 

5. Utilizar el miedo como método de disciplina

Las amenazas y los chantajes no son métodos de disciplina positivos, ya que solamente provocan miedo en los hijos, crecerán siempre con el temor al rechazo, además que le hará reaccionar de manera irracional cuando encuentre esas mismas situaciones en la vida real. Lo mejor para corregir a los hijos es hacerlos conscientes de que existen consecuencias, tanto positivas como negativas, para que ellos aprendan que cada cosa que hacen, tendrá un efecto en sus vidas. 

6. Darles todo en las manos

Los niños aprenden de nuestros ejemplos más que de nuestras palabras, por ello es importante demostrarles la importancia que tiene el trabajar para conseguir las cosas. Además, el darles todo lo que piden les enseñará que se merecen todo y no valorarán lo que tienen, lo cual los volverá adolescentes cínicos, poco agradecidos y adultos que creen que el valor de una persona, depende de sus posesiones, algo que es sumamente negativo y egoísta. 

7. Ponerlos en contra del padre o madre

Esto es muy común entre las parejas que han recurrido al divorcio, por lo general uno de los padres siempre tienen comentarios negativos del otro, haciendo que el menor tenga prejuicios ante el otro, desencadenando una serie de faltas de respeto, berrinches y malos comportamientos; esto afectará a los hijos y su relación con los padres, pues creará una gran confusión, además de muchos problemas familiares. 

8. Recalcar sus errores sin aplaudir sus aciertos

Es bueno corregir a los niños cuando se equivocan, pero es importante también enfocarnos en lo que hacen bien, no por querer evitar malas conductas, debemos ser tan severos recalcando sus errores, poniendo calificativos negativos como “eres un grosero, vete de aquí” ya que el niño se siente inútil y rechazado, además el repetir constantemente estas palabras, solamente hará que el niño desarrolle esa conducta de la que se le acusa. 

Recuerda que los refuerzos positivos tiene mayor efecto en los niños y si es posible, hazle ver a diario que los errores pueden ser corregidos con paciencia y dedicación, tanto de tu parte como de parte del pequeño ¡Ánimo! Tal vez el camino para llevar a los hijos al éxito sea largo y a veces un poco cansado, pero es necesario.

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