Yo también enseño a mis hijos a decir gracias, buenos días y por favor. ¿Mira por qué es importante?


No cabe duda que las familias van cambiando con el tiempo, cada generación va adquiriendo nuevos hábitos con el paso de los años y ésto también ocurre cuando se trata de educar a los hijos; quizá muchos conocidos de mi generación se hayan basado en las enseñanzas rígidas y poco flexibles de sus padres para imponer disciplina y en contraparte, los jóvenes padres de hoy buscan ser más comprensivos. 

Me parece que están en todo su derecho de formar a sus hijos de la manera que mejor les parezca, siempre dando oportunidad a que los niños se encuentren en un ambiente de confianza, donde no sientan la presión de estar como soldados, que los dejen expresar sus emociones y su individualidad desde temprana edad, sin embargo me he dado cuenta que muchos padres primerizos confunden el respetar la personalidad de sus hijos con solapar malos comportamientos y tolerar faltas de respeto hacia los demás. 


A muchos conocidos me ha tocado escuchar diciendo que ellos no van a forzar a sus hijos a decir ni “buenos días” o “buenas tardes” ni siquiera un simple “gracias” porque tienen que hacerlo cuando les nazca y no por obligación, ya que supuestamente esto le quita al niño su capacidad de decidir, o que ello atenta contra su personalidad, porque hay pequeños más tímidos… en fin, la lista sigue cuando se trata de “justificar” de mil maneras el porqué eso es malo, y sinceramente a mi me parece sorprendente. 


Para ser franco yo considero que los valores universales, las normas de convivencia, la cortesía y las tres palabras mágicas que son: “por favor”, “gracias” y “buenos días” son enseñanzas que ningún padre debe pasar por alto cuando se trata de inculcar buenas costumbres a sus hijos, ya que esto los va preparando para involucrarse en un ambiente social mucho más grande que su círculo familiar. 

1. Los valores se pueden aprender desde temprana edad

Los valores familiares universales como el amor, el respeto, la amabilidad, la confianza, la gratitud y la tolerancia se deben hacer llegar a los niños mediante la enseñanza de los padres, primero poniendo el ejemplo en casa o en cualquier ambiente, y segundo, a través de la corrección de conductas inapropiadas o groseras a los demás. El enseñarle a los pequeños el poder positivo que tienen las palabras como “por favor” y “gracias” no es imponerles algo que los dañe o que represente un peligro para ellos, al contrario, esto ayudará a que se puedan integrar con sus semejantes. 

El mostrar respeto y gratitud no les hará sentirse frustrados, sino todo lo contrario, ellos aprenden a llevar su vida de manera armoniosa y a reconocer con humildad el valor de cada persona. 

2. Es importante para su desarrollo moral

Los pequeños tienen diversas etapas de desarrollo emocional, así como físico, y dentro de ambos, cabe un tercero que es el desarrollo moral, el cual comienza entre los 3 y los 6 años, cuando el pequeño descubre que no solamente él como individuales tiene necesidades. Los niños aprenden todo esto a través de las conductas de los demás, por ello invito a todos los padres primerizos a predicar con el ejemplo, ya que en dicha etapa de la infancia, la comunicación no verbal como gestos, movimientos y actitudes, serán clave para que el pequeño forme su escala de valores. 

Durante este periodo formativo, los niños solamente comprenden a través de premios y castigos, pero si se les enseña el valor que tienen las palabras como “buenos días” “gracias” “con permiso” “por favor” “me permites” “disculpa” desde que son chicos, cuando lleguen a la segunda infancia entre los 8 y 10 años, ellos disfrutarán de tener una actitud amable y llena de gratitud, ya que esto los hará sentirse amados y aceptados. No se trata de obligar a los hijos, sino de mostrarles como trazar conexiones emocionales con sus semejantes, ya sean niños o adultos.

3. Les ayuda a desarrollar empatía y lazos fuertes con la sociedad

Un pequeño que da las gracias o que es amable y educado siempre despertará en los demás una gran impresión, la cual es sumamente positiva, ya que aunque quizá desde un principio no comprenda el significado de las palabras, puede ver el efecto asertivo que éstas tienen en los demás, y así las buenas actitudes se volverán un hábito. 

El dar las gracias y el pedir por favor les enseña a los niños a dar reconocimiento a quienes le están prestando atención, esto le ayudará a desarrollar empatía con sus semejantes y a buscar ese mismo reconocimiento mediante buenas acciones. 

Se podría decir que este sentido de pertenencia puede ser mucho más fuerte en el pequeño si se trabaja en ello desde temprana edad ¡Pues aunque no lo crean! Los niños pueden entender muchas cosas antes de aprender a hablar, ya que son capaces de reconocer los estados de ánimo de sus padres con tan solo ver sus gestos. 

4. La crianza respetuosa de John Bowlby y William Sears

Esta es una corriente del desarrollo emocional y psicológico de los hijos, la cual señala que es elemental el ayudar y guiar a los niños a adaptarse a su entorno social, por ejemplo: mostrándole valores familiares como el respeto y que los pongan en práctica en el hogar, para que cuando lleguen a un nuevo ambiente como la escuela, sean capaces de convivir en paz y armonía con sus semejantes. 

Para criar a los pequeños de manera saludable, es necesario crear un apego con sus padres, el cual se vea reforzado con caricias, abrazos, besos y mucho afecto, así como una comunicación abierta, respetuosa y un ambiente donde el pequeño se sienta seguro. 

Las emociones positivas, siempre tendrán un gran impacto en nuestros hijos, por lo que es necesario educarlos con valores lo más pronto posible, no es lo mismo obligar o forzar, que enseñar con paciencia y un buen ejemplo. 
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