Aprende a decir lo que sientes sin herir a nadie. 5 consejos para resolver cualquier problema


¿Cómo saber qué decir en cada situación? En ocasiones es mejor guardarse comentarios que puedan perjudicar la dinámica de una relación, ya sea de pareja, familiar o laboral. Nos han dicho toda la vida que podemos evitarnos cientos de pleitos si pensamos las cosas antes de decirlas, pero cuando es estrictamente necesario expresar nuestro sentir ante alguna inconformidad, lo mejor es hacerlo con tranquilidad y cuidando los sentimientos de los demás. 

Quiero compartirles el día de hoy algunos consejos prácticos para evitar malentendidos. La comunicación es básica en una relación con la familia y en la vida, porque si no expresamos nuestros pensamientos de manera correcta viviremos en la amargura y la incertidumbre. 

1.Controla tus impulsos


Recuerda que somos responsables de todo lo que decimos, pensemos o no en las consecuencias. Sin embargo, debemos tener en cuenta que nuestra opinión, nuestros argumentos y palabras tendrán un efecto -ya sea negativo o positivo- en quien los reciba. Ante todos los impulsos debemos actuar como seres racionales que tienen la facultad de construir opiniones y pensamientos elaborados, para que la comunicación sea asertiva en todo ámbito. Hablar y expresarnos es una decisión que tomamos día a día, y depende de ésta la manera en que reflejamos nuestra madurez emocional. 


2.Piensa antes de hablar


Antes de decir a alguien algo hiriente o ¨lo que piensas¨ considera que eres una persona racional, capaz de ordenar sus pensamientos, y elegir la mejor manera de poner en palabras tus sentimientos. Estas elecciones cotidianas se convertirán en un reflejo de tu personalidad y madurez, pero sobre todo hay que saber vivir con estas tres reglas: 

No prometas cuando estás feliz.
No respondas cuando estás enojado.
No decidas cuando estás triste.

Recuerda que la inteligencia emocional nos dicta tener mayor control sobre los sentimientos, lo cual es esencial para llevar a cabo una comunicación activa y reflexiva. 

3.El poder de las palabras


Las palabras tienen la facultad de sanar o de condenar; si no sabemos utilizarlas con sabiduría y asertividad pueden convertirse en grandes enemigas de nuestros deseos. Cuando nuestros pensamientos, sentimientos y acciones van en contra de nuestras palabras, se producen irremediables conflictos de comunicación, los cuales pueden causar muchísimo daño. Piensa antes de actuar, ordena tus ideas y exprésalas con calma, pues de esa manera lograrás comunicarte bien y sin necesidad de crear conflictos o de herir a otras personas.   

4.No alces la voz para ser escuchado


Los gritos son inaceptables en una conversación. Cuando una persona alza la voz envía una señal de agresividad y frustración que dificulta la comunicación. Las palabras son una forma de arte; no existe otro ser vivo en el planeta que dé uso a la palabra como el ser humano. A veces perdemos el control y nos ganan los deseos de expresar de forma enérgica lo que pensamos, pero es necesario poner un alto a dicha situación porque nos podría traer serios problemas con nuestros seres amados. Si no estás seguro de que tus palabras van a ayudar a mejorar la discusión, reconsidera, reflexiona, guarda silencio y piensa bien antes de decirlo. 

5.La sinceridad y la prudencia van de la mano


No vale la pena guardarse las cosas; callar lo que uno piensa puede envenenar la mente, y todo lo que no se dijo en su momento se convierte en una carga emocional destructiva, pero sí es necesario reflexionar y comunicar todas esas inconformidades de la mejor manera. El tono emocional en que decimos las cosas es sumamente importante. Elige comentar asuntos de pareja en privado, los problemas familiares sólo con los involucrados; no hables de asuntos internos y delicados frente a todo el mundo, pues ello puede traer malentendidos y da a otros el derecho de opinar sobre lo ajeno. Sé prudente para hablar y verás que se fortalecerán los lazos afectivos con tus seres queridos.

“La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos” -Proverbio británico. 
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