¿Está bien o no desnudarse frente a tus hijos? La ciencia explica las consecuencias de hacerlo


Ahora que se tiene más conciencia sobre el abuso al que pueden ser sometidos los niños, muchas personas se me han acercado para preguntarme sobre la mejor manera de educarlos al respecto. Ahí siempre surge la siguiente interrogante: ¿Está bien o no desnudarse frente a los hijos? 

Si bien la psicología nos dice que en cierto punto está bien que los niños vean el cuerpo como algo natural, también debemos considerar el momento en el que les incomoda, y buscan que se respete su privacidad. En este espacio quiero compartir contigo las opiniones de varios expertos para que puedas trabajar en el mejor desarrollo de tus hijos. 



Lo primero que siempre nos causa conflicto es: ¿hasta qué edad es correcto que los niños nos vean desnudos?

Psicológicamente hablando, es después de los dos años cuando los niños empiezan a darse cuenta de que el cuerpo de hombres y mujeres es diferente. Aquí los niños están explorando su entorno y el cuerpo humano no es la excepción. Si se bañan con sus padres o con sus hermanos mayores es normal que hagan todo tipo de preguntas sobre la anatomía. 



Los psicólogos recomendamos que se aborde el tema con naturalidad, pues si el niño observa que hablamos del cuerpo con miedo o con vergüenza, esta será la actitud que ellos tomarán sobre el asunto. Esta es una excelente oportunidad para hablar sobre lo que está o no está permitido en su cuerpo, aquí podemos crear conciencia sobre las conductas que deben considerar inapropiadas para su autoprotección. 


Hablar con sencillez del cuerpo humano hará que el niño se sienta seguro del suyo, que no lo vea como algo prohibido y, sobre todo, provocará que se respete y respete a los demás.

No es malo que los hijos nos vean desnudos, siempre y cuando eso no incomode ni a ellos ni a nosotros. Mucho tienen que ver los valores y la cultura con los que hemos crecido, asegura la psicóloga Mónica Manrique. Agrega que “es cada familia quien debe tomar esta decisión, siempre que se haga desde la educación y el respeto”. Algunas mujeres insisten en que permitir que sus hijos vean su cuerpo cuando son pequeños, crea en ellos la imagen de un cuerpo real, no la idea de un cuerpo perfecto que imponen los medios de información. Así aprenden a aceptarse como son o como serán. 


Después de los 6 años el niño observará que socialmente no se acepta la desnudez en espacios públicos. Pedirá privacidad en su cuarto, a la hora de bañarse, y debemos dársela. Belén Sánchez-Laguía, otra psicóloga experta en la materia, nos dice al respecto: “Cuando veamos señales de que el niño empieza a sentirse incómodo, es cuando convendrá no mostrarnos desnudos delante suyo”. 

Es válido enseñar a los hijos que cuando alguien se va a desvestir deben salir de la habitación para que nadie se sienta incómodo, que deben tocar al entrar a un lugar para evitar ver lo que no deben o no quieren y así mantendrán esos hábitos toda la vida. 


Y entonces ¿cómo influye tomar esta actitud con los niños en su desarrollo? 

La Dra. Nancy Álvarez ha explicado que cuando un joven tiene como única referencia del cuerpo desnudo algún material para adultos como revistas o películas, se distorsiona la concepción que tiene de sí mismo y los demás. Modifica lo que cree que puede hacerse en el cuerpo y asume que sólo los cuerpos perfectos pueden mostrarse al natural.

Explicar a las niñas que tienen en su cuerpo un espacio donde puede crecer un bebé cuando sean grandes y que los niños no lo tienen, les hará sentirse iguales a los varones, además valorarán su cuerpo. Aclaro esto porque algunas niñas se sienten inferiores al no tener un órgano reproductor similar al de los niños. 

Debemos ser claros con los niños y explicarles que cuando sean mayores tendrán órganos de un tamaño más grande, igual que papá y mamá, según su género. 


Hablar con naturalidad de la sexualidad cuando los hijos son pequeños hará más fácil la plática que se tiene previa a la adolescencia, sobre los cambios en su cuerpo, el acto de reproducción, higiene íntima, métodos de protección y enfermedades. 

Te recomiendo que si este tema te causa incomodidad, consultes con un psicólogo la mejor forma de abordarlo con tus hijos. Recuerda que un niño sano será un adulto sano.

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