La mejor madre no tiene que ser perfecta. 10 hábitos que te están convirtiendo en una mujer infeliz


Ser madre es una de las grandes dificultades por las que pasan muchas mujeres. A veces entre las miles de tareas que deben realizar procurando el bienestar de sus hijos, se abandonan y dejan de lado su propia identidad. Es necesario encontrar un equilibrio y aprender a manejar las situaciones estresantes de la maternidad para disfrutar al máximo de estas vivencias. 

Quizá el cansancio se haga presente por más tiempo del que te gustaría, pero considera que con paciencia, amor y un momento para pensar podrás evitar situaciones que te hagan reaccionar de forma agresiva, lo cual muchas veces puede hacerte sentir culpable. 


Es lógico que no siempre puedes ser la “madre modelo” de las películas, pero no te conviertas en una mujer frustrada e impaciente, porque lo que digas a tus hijos hoy les quedará en el subconsciente por el resto de su vida.  



1. Comparar a los hijos


En ocasiones, cuando la frustración ha llegado a un punto en el que es difícil de soportar, lo mejor es hacerse a un lado, tomar un respiro y guardar la calma para evitar decir frases hirientes a los hijos. Considera que cada uno tiene distintas habilidades y fortalezas, no quieras “motivarlo” erróneamente diciendo “¿por qué no puedes hacerlo igual que tu hermano?”, pues sólo lo harás sentirse inseguro y crearás una rivalidad innecesaria entre los niños. 

2. Perder el control frente a los hijos


A veces es difícil controlar las emociones frente a los hijos; ya sea por situaciones de trabajo, algún problema entre pareja o alguna travesura o accidente que ellos mismos han cometido. Pero hay que aprender que los gritos no solucionarán una situación complicada, sino todo lo contrario. Hay muchas opciones a las que puedes recurrir para moderar tu carácter y aprender a actuar racionalmente en vez de hacerlo por impulso. Practica la meditación o trata de descargar tu coraje golpeando una almohada, respirando profundamente o tomando una ducha relajante.

3. Sentirse poco valiosas


Esa sensación de inferioridad suele afectar mucho a las madres primerizas, sobre todo cuando deciden dejar su vida laboral para dedicarse enteramente a los hijos. Es importante encontrar un equilibrio y apoyarse en la pareja para comentar estas frustraciones; recuerda que la labor en equipo es muy importante para sacar adelante a la familia, pues tan valioso es el trabajo que realiza el padre fuera de casa como el que hace la madre cotidianamente. Valora todos tus esfuerzos, a veces el juez más severo que tiene una madre es ella misma. 

4. Compararse con otras mujeres


No te sientas menos por no llevar una despampanante vida de soltera, tampoco envidies ni compares tu estilo de vida con el de otras madres, recuerda que nadie tiene derecho a juzgarte y cada familia posee sus propios métodos y acuerdos para tener una convivencia armoniosa. Confía en ti y en que tus decisiones son las más adecuadas para educar y hacer felices a tus pequeños. 

5. Querer hacer todo sola


No tienes que demostrar al mundo que eres una mamá con fuerza sobrehumana, recuerda que eres un ser humano con limitaciones, cansancio y que necesita ayuda de vez en cuando. Esa imagen de la “madre abnegada” que sacrifica todo por sus hijos no es motivo de orgullo, sino de preocupación. No permitas que toda la responsabilidad sea para ti, educar a los hijos en un trabajo en equipo, así que deja de echarte toda esa carga sobre los hombros. 

6. Ser impaciente


La impaciencia suele ser impedimento para resolver los problemas. A veces es necesario dar a los hijos oportunidad de que cometan sus propios errores, sin recurrir a los gritos, sin apurarlos constantemente y sin regañarlos cuando algo sale mal. ¿Por qué? Porque este es su momento para aprender. Deja que aprendan hoy, sé tolerante y aunque parezca complicado ahora, es mejor enseñarles qué hacer todo por ellos. ¿O te gustaría que en el futuro tus hijos sean incapaces de resolver sus propios problemas? 

7. Descuidar a la pareja


En ocasiones debes dejar a los hijos un momento y dedicar un poco a la pareja. Claro que para que esto ocurra ambos deben poner de su parte, no siempre es la mujer quien debe tomar la iniciativa. Sé propositiva y trata de darte una escapada con tu esposo de vez en cuando, no dejes que el estrés de la maternidad, los problemas en el hogar, las tensiones del trabajo y los pleitos acaben con la conexión emocional y romántica que tienes con tu pareja. La vida es muy corta para estar peleando todo el tiempo. Cultiven a diario el amor que los unió y los llevó a convertirse en padres de una bella familia. 

8. Querer tener todo en “perfecto orden” 


Date un descanso ocasionalmente. Es imposible hacerse cargo de los hijos al 100%, preparar la comida, la ropa, y además tener la casa impecable. Quien diga lo contrario de seguro vive rodeada de frustraciones y agotamiento físico. Date permiso de pasar un día sólo disfrutando de tus hijos, ordena comida de la calle y tómate un café mientras lees una revista o invita a una amiga a cenar. No te preocupes porque todo esté siempre perfecto, pues todo el mundo necesita un escape saludable de la rutina para regresar a las responsabilidades mucho más motivado.  

9. No dejar a los hijos disfrutar su niñez


La infancia es una etapa que jamás vuelve, deja que tus hijos disfruten de ella, permíteles correr, tropezarse, ensuciarse y explorar, pues de esa manera conocen el mundo. No los obligues a cumplir responsabilidades que no les corresponden, déjalos que vivan su niñez a plenitud. 

10. Rechazar ayuda de la pareja


Recuerda que es importante que la figura paterna tenga un rol importante en la vida de los hijos, no excluyas a tu esposo porque al rechazar su ayuda estás haciéndole pensar que no puede lidiar con la paternidad. No menosprecies a quienes te rodean, pues finalmente la crianza y la educación de los más pequeños es responsabilidad de los dos. 

Recuerda que para ser la mejor madre no tienes que ser perfecta sino fiel a ti misma. Jamás olvides que también eres una persona independiente, mujer y esposa. ¡Disfruta de esta etapa!

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