Nadie puede dar lo que NO tiene. 6 consejos para aprender a amarte antes de amar a alguien más


“Ámate como mereces y serás amado como deseas”

De forma equivocada pensamos que la felicidad la encontraremos en alguien más, que todo lo que tenemos hoy es insuficiente para darnos alegría, y que el amor verdadero lo llegaremos a conocer al pasar de los años. ¡Qué idea más falsa! La verdadera felicidad la creamos a diario y el primer amor debe surgir desde el interior. 


He atendido a muchas personas que con amargura se preguntan: “¿Cuándo llegará el amor a mi vida?” Desesperadas buscan una respuesta y lamentablemente son víctimas de su baja autoestima y de dar en exceso, sin límites, esperando recibir lo mismo sin darse cuenta de que alguna gente a su alrededor tratará de obtener beneficios de su bondad, sin intención de decir siquiera “gracias”. 



¿Qué hace falta a tu vida para ser feliz? ¿Por qué piensas que necesitas de alguien más para recibir amor? Aprende a amarte antes de entregarte a alguien más, porque nadie puede dar lo que no tiene… 

1. Amarte y valorarte


Amarte no es egoísmo, es una declaración de autorrespeto y valor propio; sentirnos enamorados de nuestra esencia y aceptar nuestras virtudes es algo que nadie enseña, pero es mucho más importante que estar dispuestos a renunciar a todo por alguien más. Hacer esta declaración hacia nosotros mismos nos traerá gran paz mental y con ello lo que más buscamos: la felicidad. No puedes repartir alegría a tu pareja, a tus hijos o a tus seres queridos si tu mente está llena de amargura. ¡Hay que predicar con el ejemplo!

2. Amar es dar y recibir


Nos han dicho que en el amor se trata de “dar todo sin esperar nada”, que “el amor es incondicional y no sabe de egoísmo”, que “el amor es sacrificio y sufrimiento”. Pero seamos sinceros: ¡todos esperamos algo a cambio en esta vida!, y sobre todo de la pareja. Por eso llega al consultorio tanta gente resentida y herida, porque con el tiempo todos se cansan de dar sin obtener siquiera la atención de su compañero o compañera. Lo peor es que los demás se acostumbran a obtener todo, y cuando decides poner un alto a esa situación llegan los reclamos. Preocúpate por ti primero y pon límite a lo que das, porque si no te quedarás con las manos y el corazón vacíos. 

3. Tú eres prioridad


Repito: preocuparse por el propio bienestar no es egoísmo, es parte de la naturaleza humana. Si no estás bien física y mentalmente ¿cómo podrás ayudar a otros? Ayúdate primero, resuelve todos tus conflictos emocionales, sana tus heridas de la infancia, perdona y descubre lo valioso que eres, porque solamente así recuperarás la fuerza necesaria para enfrentar las adversidades. Deja de ponerte en último lugar, porque el tiempo pasa y cuando menos lo esperes tendrás todos los años encima y no toda la gente a la que ayudaste estará dispuesta a devolverte el favor. 

4. Dar sin límites es un error


No acostumbres a todos a tu alrededor a recibir todo el tiempo, aprende a decir “no”. Para amar también hay que poner un alto, no debes dar toda tu esencia; querer y buscar el bienestar de los demás no significa entregarlo todo en absoluto. Con ese comportamiento desmedido reflejas tu necesidad de aprobación por parte de otros, pero no debes mendigar amor ni buscar aceptación de esa manera... y tampoco escuches a quienes te llaman egoísta por darte tu lugar. 

5. Tu valor no depende de lo que recibes


Lamentablemente en la vida encontrarás a muchas personas que no saben dar amor y que hieren con su indiferencia. Si vives pensando que el amor que te dan es lo que mereces sufrirás muchas desilusiones, por eso debes aprender a valorarte por ti mismo. El secreto para una vida feliz no es dar y dar hasta quedarse vacío, sino amarnos en primer lugar. 

6. No busques en el exterior lo que debes construir desde el interior

Si eres feliz con tus virtudes y fortalezas, si aprendes a aceptar tus defectos y trabajas para cambiarlos, pero sobre todo si cada mañana te levantas y te enamoras de esa persona que ves en el espejo, habrás encontrado el verdadero sentido de la vida. El amor no es un objetivo y la felicidad no es la finalidad de esta vida; ambas son una parte importante del camino; porque la verdadera alegría está en las cosas que hacemos a diario y en el amor que ponemos para realizar cada una de ellas.

Deja de ponerte en último lugar, no desgastes tu vida y energía atendiendo a todo el mundo antes de cubrir tus necesidades. Si no estás bien por dentro es muy difícil que logres llevar una vida próspera, feliz y llena de armonía al lado de tus seres amados.

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