Peleas de pareja: un asunto de DOS. Mira por qué no debes permitir que nadie más se meta


Pelear y discutir son cuestiones sumamente distintas. Es necesario comprender que mientras más tiempo pasemos junto a una persona, existirán mayores posibilidades de tener desacuerdos y diferencias; ya sea por el carácter, los distintos modos de pensar y resolver las cosas e incluso por diferencias insignificantes. 

Para arreglar las dificultades que surjan en la relación es necesario asumir la responsabilidad individual del asunto, y por nada del mundo involucrar a terceras personas. Me he dado cuenta que últimamente muchas parejas sufren desacuerdos de este tipo en lugares públicos y no saben manejar los conflictos en forma asertiva. 


¿Te has visto envuelto en un drama de pareja a medio centro comercial?. Es momento de poner las cartas sobre la mesa y practicar la comunicación asertiva tomando en cuenta los siguientes aspectos:  


1. Discutir en público hace sentir vulnerable a la pareja.


No hay nada de malo en tener una discusión, exponer las inconformidades de la relación y proponer soluciones factibles; el problema es cuando se hace en público, ya sea en presencia de los hijos, de la familia o rodeado de desconocidos en la calle. Es necesario tomar en cuenta que para toda acción hay un momento y un lugar: para empezar, no es bueno discutir cuando los ánimos están alterados. Lo mejor es guardar la calma y aclarar el asunto en privado y sin humillar a la pareja; tratar de ganar una discusión en público implica que una de las partes busca la aprobación de terceros en su vida de pareja, lo cual hará sentir al otro vulnerable y poco valorado. 

2. Antes de iniciar una discusión toma en cuenta lo siguiente. 


A veces resulta complicado controlarse para evitar peleas y malentendidos, pero considera que comenzar un pleito en público puede resultar desastroso para la relación y la autoestima de ambos. Antes de engancharte en una pelea piensa en estas cuatro preguntas: 

● ¿A dónde nos llevará esta discusión? 
● ¿Es relevante?
● ¿Nos conviene como pareja discutir esto ahora?
¿Es este preciso momento oportuno para discutirlo?

Contesta con humildad y honestidad, así te darás cuenta que no vale la pena discutir por cosas que no podrán resolverse en el momento. Pensar de esta forma les evitará mucha angustia e incertidumbre como pareja, ¡no se ahoguen en un vaso de agua!

3. Hay que poner en práctica la empatía 


Considera siempre los sentimientos del otro y también los propios; discutir en público puede resultar muy vergonzoso y dañino para la relación, ya que se pueden desatar malentendidos frente a terceros. Nadie tiene derecho a humillar al otro, por ello siempre es mejor guardar la calma y practicar la empatía con la pareja. 

4. Comunicación sin alzar la voz


A veces lo más importante es el “cómo” y no el “qué”. Hay discusiones que no pueden esperar. Es entendible en estos casos que se requiera una solución rápida, pero para ello debemos guardar la calma y actuar de forma asertiva. No es necesario recurrir a los gritos para resolver los conflictos; si se hace todo con respeto, paciencia y tolerancia ambos saldrán beneficiados. 

5. Las peleas en público alientan comportamientos destructivos


Cuando discutes tus asuntos privados en público estás otorgando a los demás permiso para opinar sobre algo que no les importa. ¿Qué buscas exponiendo a tu pareja de esta manera? ¿Quizá aprobación externa? ¿Necesitas sentirte superior a tu pareja? Estas conductas no son saludables y traerán gran sufrimiento a la relación. 

Recuerda siempre basar tu actuar en el amor, la confianza y la tolerancia. La comunicación sobre estos valores siempre servirá para superar cualquier conflicto que pueda surgir en su vida; no te dejes cegar por el orgullo, este enemigo ha destruido a cientos de parejas.

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