¿Sientes que fallas y no vales como mujer? 6 actitudes que NO te están dejando ser feliz


El amor propio y nuestro valor como ser humano es algo que no debemos perder de vista. Hay familias que sienten que la vida de la madre o de la mujer siempre estará ligada a la de otros, pues creen que es su obligación entregar su vida a los demás, pero ese pensamiento es egoísta y hiere su autoestima. ¿Por qué es tan complicado entender que ellas también tienen metas y sueños por delante?

Hoy quiero decir a esas mujeres que no teman demostrar sus capacidades, pues hay momentos en la vida en los que sus propios juicios y críticas destructivas hacia su persona son los que dan pie a esa tristeza. Te invito a dejar a un lado pensamientos que te condenan; reflexiona y deja de pensar que eres mala mujer, madre, esposa o persona. 


Recuerda, mujer, que el pensamiento es el que dictará nuestras acciones; si continúas con esas ideas destructivas en la cabeza jamás serás feliz. Es momento de decretar la armonía en tu vida y dejarlas a un lado: 



1. Cuando no te valoras


Cuando no te das el crédito suficiente por lo que haces o cuando te expresas mal de ti misma, estás cometiendo el error de no valorar tu esfuerzo, tu vida y tu persona. Analiza tus puntos fuertes, toma en cuenta que todo lo que haces es de manera desinteresada y para beneficio de tus seres queridos, así que esos aspectos te convierten en persona valiosa. Nunca minimices tu importancia como persona, no sólo como madre o como esposa sino también como mujer. 

2. Dejas que todas las críticas te afecten 


Cuando permites que te dañen las críticas y las palabras hirientes de quienes no te conocen, estás dejando que otros decidan sobre tu capacidad y tu valor. ¿Por qué la gente piensa que tiene derecho a opinar sobre tu actuar? El único que puede juzgarte es Dios, y él te otorgará el perdón si te arrepientes de tus errores. No debes vivir con temor al “qué dirán”. Es muy cierto que no puedes controlar lo que otros piensen sobre ti, pero te aconsejo que no permitas que esos juicios te afecten.

3. Te dejas siempre en segundo término


Para algunas mujeres es complicado tenerse siempre en primer lugar, sobre todo cuando se convierten en madres, pero hay que tomar en cuenta que si tu salud física o emocional no está en óptimas condiciones te será muy difícil cuidar de tu familia. Ser tu propia prioridad no es sinónimo de egoísmo sino de consciencia, quienes saben valorarse y aman su esencia como mujeres se sienten más plenas y satisfechas, lo cual manifiestan en alegría y bienestar al lado de su familia. 

Es obvio que con los compromisos de los hijos, el matrimonio, los cuidados de la casa, el trabajo y la vida profesional siempre hay poco tiempo para ti, pero siempre es importante dejar al menos un momento del día para reconectar contigo misma. Si te descuidas hoy, tu mente y tu cuerpo lo lamentarán mañana.

4. Cuando pierdes el control de tus emociones 


La inteligencia emocional es un aspecto del cual se han olvidado muchas mujeres. Prueba de ello son esos momentos en que se dejan llevar por las emociones negativas, cuando las quejas inundan a la pareja o los regaños suben de tono hasta convertirse en gritos. Lidiar con todo esto no es nada fácil, pero caer en estas conductas te hará sentir culpable y fuera de control. Recuerda que es mejor siempre ser asertivos, relajate un poco y aléjate de la situación estresante si es necesario, pero sobre todo ten en cuenta que el autocontrol es tu mejor arma para lidiar con los problemas.

5. Compartiendo tu vida con personas tóxicas 


No dejes la puerta abierta a las personas que te quitan y que le restan amor y energía a tu vida. Trata de poner atención a todas esas críticas que han hecho sobre ti y tómalas de quienes vienen, aprende a reconocer a las personas que realmente se preocupan por ti, de aquellas falsas que quieren hacerte sentir mal. 

Identifica a quienes sólo te quitan el tiempo y aléjalos de tu vida y de tu familia, porque la gente tóxica lo único que busca es arrastrarte en su miseria y amargura. 

6. Al sabotear tu propia felicidad 


¿Cómo saboteamos nuestra felicidad? La mayoría de las veces es inconscientemente, ya que cuando sentimos la victoria cerca, preferimos dejar las cosas como están por miedo al fracaso, temor al cambio y la incertidumbre. No permitas que esos temores lejanos te arrebaten todo por lo que has luchado: tu familia, tu desarrollo personal y profesional, tus metas y el esfuerzo que has puesto en superar todo eso que te ha herido. Siéntete merecedora de éxito, porque toda la vida te has esforzado en sembrar, así que no temas al momento de cosechar los frutos de tu trabajo. 

Nunca dudes de tu valor como mujer, no importa cuales hayan sido tus elecciones, la vida se encargará de recompensar todo por lo que has luchado.

“La mujer salió de la costilla del hombre. No de los pies para ser pisoteada. No de la cabeza para ser superior. Sino del lado para ser igual. Debajo del brazo para ser protegida. Y al lado del corazón para ser amada…” -Anónimo.

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