Tenemos el poder de tomar el control de nuestras vidas. Mira cómo lograrlo mediante la reflexión


Sabemos que siempre es mejor pensar antes de actuar, sin embargo pocas personas llevan a la práctica esa valiosa enseñanza. Como seres pensantes tenemos la capacidad de reflexión, que nos distingue de otros seres vivos, y con ello somos capaces de sobrellevar cualquier dificultad, guardar la calma en tiempos de crisis y comunicarnos asertivamente con nuestro entorno. 

Mediante la reflexión podemos mejorar nuestra calidad de vida. Si tenemos paz mental al resolver nuestras diferencias, hay mayor probabilidad de que manejemos el conflicto en forma asertiva. Las decisiones más complicadas requieren de mayor meditación. Para ello tengo algunos consejos que pueden serte muy útiles; te invito a aplicarlos en la vida cotidiana. 


1. Haz de la reflexión un hábito


Practica siempre la reflexión, hazlo parte de tu vida, conecta con tus emociones y trata siempre de pensar las cosas un momento antes de opinar o de proponer una solución. Piensa que cada obstáculo en el camino es una oportunidad para poner en práctica la reflexión. Medita sobre tus conductas y aprende a reconocer con humildad si has cometido un error.



El análisis pausado de cada evento, causa y consecuencia de tus errores, te harán entender mejor tu carácter y todo aquello que afecta tus decisiones. Apóyate en la prudencia y la empatía para resolver tus asuntos, porque al actuar por impulso podemos herir a personas importantes para nosotros. 

2. Practica la inteligencia emocional


¿Qué significa inteligencia emocional? De acuerdo con el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, la inteligencia emocional se define como un conjunto de habilidades que nos permiten tener control sobre lo que sentimos, para que podamos actuar de manera racional en situaciones complicadas. En resumen, esto supone anteponer la razón y la reflexión a la emoción y el impulso. 

Por ello siempre recomiendo a mis pacientes no tomar decisiones cuando los ánimos estén alterados: no te cases enamorado, no busques separarte de tu pareja si estás enojado y no trates de huir si estás triste, pues actuar por impulso puede complicar una situación de forma irreversible. Antes de actuar es necesario ejercer autocontrol; dejarnos llevar por los sentimientos puede hacernos actuar de forma extraña, sin pensar en nuestros seres queridos. 

3. Aprende a conocerte 


Hay un método que me parece muy importante aplicar, se llama introspección, que significa observarse a sí mismo. Es un proceso mental, en el cual la persona que lo practica debe ver en su interior, tratar de analizar su comportamiento, experiencias y todo lo que le empuja a actuar de la manera que normalmente lo hace. Es una forma de meditar y considerar todos los escenarios posibles para resolver futuros asuntos.

Con fuerza de voluntad, actitud positiva y volviéndose conscientes sobre las decisiones que se toman, es posible mejorar y mejorar las relaciones con todos.  

4. Piensa antes de actuar


No te dejes llevar por el primer pensamiento que cruza por tu mente. Muchas personas confunden el impulso con la sinceridad, pero son cosas totalmente distintas. En el impulso habla la emoción y toma el control sobre la razón, y al actuar así no se puede resolver ninguna situación. Aleja esos pensamientos de angustia y miedo o la indignación del momento, y recuerda que tus ideas no son más fuertes que tu voluntad, tú tienes el poder de vencer esos pensamientos negativos. 

Aleja de tu mente frases como: “No puedo dejar de pensar en lo que hiciste”, “Nunca te voy a perdonar”, “Eres lo peor que me ha pasado”. Los pensamientos absolutos son producto de una emoción negativa, que se dispara cuando estamos alterados, enojados o tristes. Ten mucho cuidado antes de decirlas, porque aunque lo hagas por impulso y pidas perdón arrepentido, te aseguro que quien las recibe jamás las olvidará. 

5. Observa tus defectos antes de criticar a otros


La introspección sirve para controlar este aspecto, ya que muchas veces no podemos ver en nosotros mismos lo que criticamos de otros. Una frase popular refleja este hecho a la perfección: “Lo que te choca, te checa”. En ocasiones, al atacar a las personas, no nos damos cuenta de que las conductas que nos resultan insoportables son las mismas que nosotros tenemos. Es importante analizar nuestras propias fallas; identificar ciertas conductas en los demás puede ayudarte a trabajar en tus defectos. 

6. La paciencia es tu mejor aliada


Prepara tu mente para el cambio, porque así podrás comenzar una nueva vida, llena de reflexión y de aspectos positivos, donde la inteligencia emocional sea tu mejor aliada. Autocontrol y paciencia son dos aspectos que debemos incluir en nuestra vida si queremos mejorar la comunicación en el matrimonio, con los padres, en el trabajo e incluso con los hijos. No dejes que tu vida se complique por las malas decisiones tomadas con impaciencia. Analízate de forma objetiva, sé crítico contigo mismo. Si vas por la vida justificando tu manera de actuar y culpando a los demás, jamás podrás mejorar tu calidad de vida. 

Da ese paso que necesitas para ser feliz nuevamente, te sentirás más pleno y realizado cuando comiences a ver los resultados tan positivos que la reflexión traerá a tu vida. 

Recuerda: Todos tenemos el poder para tomar el control de nuestra vida. Este proceso se puede aprender a cualquier edad.

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